miércoles, 30 de mayo de 2012

Codividuo

(Sustantivo. Del latín cum = con  y divideo = dividir)

Individuo que sólo surge cuando hay muchos individuos. 

¿Conoce usted a Carlitos? Carlitos estuvo en la reunión de ayer, cuando Roberto, Martina, Ariel, José y Joel se juntaron a cenar. También estuvo hace dos semanas, cuando Rebeca, Carolina, Ariel, Roberto y Jorge fueron a la fiesta de Miranda. Usted sí conoce a Carlitos: está presente en casi todas las reuniones. Pero nunca se va de ellas; nunca lo ve en otra circunstancia; no sabe de su vida, ni de sus padeceres, ni de su familia. Carlitos es un codividuo: una especie de entidad que surge de la conjunción de muchas entidades. Él no tiene una existencia independiente. Sale en las fotos grupales, pero no se le conocen fotos en solitario. No tiene domicilio, ni pareja. Su vida se limita a un ecosistema muy preciso: la conjunción de seis o siete amigos, pizzas, cerveza y sábado a la noche. O diez compañeros de trabajo, una fotocopiadora, tres oficinas y días hábiles. O una cancha de fútbol, tres árboles, diez gorriones y un niño que patea solo al arco. El codividuo simplemente se diluye cuando los individuos y el entorno que lo conforman se separan.

¿Le ha pasado alguna vez que, al examinar una foto grupal, encuentre en ella alguna persona que no estaba presente? Siempre, en las instantáneas multitudinarias, sale más gente de la que hay. Esos tránsfugas que roban píxeles en las cámaras son codividuos, tenues entidades que buscan inmortalizar su vacilante existencia mediante la argucia de confundirse entre individuos autónomos.

¿Tiene usted la certeza de no ser un codividuo? ¿En qué funda esa certeza?


martes, 29 de mayo de 2012

Agonopsia

(Sustantivo. Del griego agonízestai = luchar y ópsis = vista)

Arte de observar a personas y animales que están muriendo.

Mientras la necropsia es la observación de los cadáveres, la agonopsia es la observación de personas en estado de agonía, de todo el proceso que desemboca en la muerte. Puede tener varias finalidades: a veces, simplemente el acompañamiento de la persona o el animal enfermos. Otras veces, puede ser parte de una investigación médica o científica. En raros casos, podría referirse al placer morboso o estético del proceso fatal. Si grupos de personas se congregan alrededor de un enfermo terminal en su última agonía, por la sola curiosidad de saber qué expresión tiene un muerto reciente, un muerto al que se lo vio luchar con la muerte, estaríamos ante un caso de agonopsia morbosa o estética.

La agonopsia no sólo se aplica a la observación de enfermos. El espectáculo de un ahorcamiento o una ejecución en la silla eléctrica también son casos de agonopsia, siempre y cuando haya algún instante de agonía entre la puesta en marcha de la ejecución y el momento de la muerte. Si la muerte sólo se da de un momento para el otro, sin mediar un sufrimiento observable, el término 'agonopsia' no puede en rigor utilizarse.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Anenómiso

(Adjetivo. Del griego a = partícula negativa; oinós = vino y methuo = embriagarse, estar bebido)

1. Dícese de quien puede emborracharse espontáneamente, sin haber bebido. 

2. Dícese de quien puede inducirse de modo voluntario un estado de alucinación similar al que se obtiene a través de drogas. 

3. Dícese de quien se comporta como embriagado o drogado porque cree que ha bebido alcohol o ha tomado drogas.

En las dos primeras acepciones, el anenómiso arrastra la lengua para hablar, se abraza a sus amigos, tiene la vista nublada, el andar torpe y llora entre hipos cortados. O bien intenta atrapar inexistentes mariposas que lo sobrevuelan, o ve su entorno de colores y formas extrañas: los rostros, como si tuvieran máscaras blancas; las paredes como si tuvieran una leve fosforescencia; el perro, como si fuese un demonio enrojecido, cornudo y llameante. Pero no necesita alcohol ni drogas para lograr estos efectos: simplemente, desea que ocurran. A partir de ese deseo, su cuerpo y su mente se comportan tal como lo haría quien de hecho consumió alucinógenos y / o alcohol.
En la tercera acepción, al anenómiso se lo ha engañado. Le dieron un cigarrillo común, y él creyó que fumaba marihuana. Le dieron jugo de manzana en lugar de sidra. Como él está convencido de que ha fumado o bebido bastante, empieza a mostrar los mismos síntomas que en los ejemplos anteriores. Su propia sugestión, mas un entorno favorable, mas la certeza de que la embriaguez es una consecuencia necesaria de haber fumado o bebido, lo llevan a alucinar, a reírse como un demente o a desnudarse en medio de la calle y gritarle insultos entrecortados a la policía.

martes, 22 de mayo de 2012

Niteróveco

(Sustantivo y adjetivo. Del latín non = no; iter = por segunda y vicis = vez)

Actividad que sólo es atractiva cuando se realiza por primera vez. 

A veces uno encuentra un programa de televisión que parece maravilloso. Apreciamos la originalidad y la dinámica del programa, y sospechamos que nos convertiremos en fanáticos. Sin embargo, la segunda vez que lo miramos, ya no nos parece tan genial. Descubrimos que las secciones del programa son parte de un formato que se repite en cada emisión, y la originalidad que nos impactó al principio se muestra subordinada a una estructura rígida y torpe. El entusiasmo de la primera vez se desvanece.
Puede ocurrir lo mismo con un libro, un blog, una comida. Existen alimentos que parecen increíbles al primer bocado. Pero al segundo, ya no son tan sabrosos y al tercero terminan volviéndose aborrecibles. Jugar al tenis pareció interesante esa tarde en la que, por casualidad, fuimos a parar a una cancha con dos raquetas y tres amigos. La segunda vez, cuando la salida fue programada, no fue tan divertido y apenas pudimos acertarle a la pelota sin esguinzarnos.  La primera vez que vivimos, la exigua duración de la existencia nos dejó con gusto a poco. Cuando reencarnamos por segunda, tercera y décima vez, nos pareció que la vida era fastidiosa y que ya no merecía tanto la pena.

martes, 15 de mayo de 2012

Exogenario

(Adjetivo y sustantivo. Del griego exo- = por fuera; gené = origen, nacimiento; y desinencia -ario que indica ordenamiento)

Dícese de quien está fuera de clasificación etaria. 

Es común que no se le pregunte la edad a las mujeres, o que cuando se supera una determinada cantidad de años (por lo general, entre treinta y cinco y ochenta) se pretenda olvidar la cuenta y confundir a quienes especulan con nuestros abriles. La torta de cumpleaños tiene velitas que no delatan el número total, y la fecha de nacimiento se recela ante cualquier circunstancia. El exogenario vive en una franja etaria indefinida; se ha eximido de registrar las crudas cifras de su propio tiempo vital y finge -para los demás, y quizás no tanto para sí mismo- que sus onomásticos ya no se molestan en sumar por estar tan cargados de decenas.

En otra acepción, un exogenario es algún imposible ser, que viviese en una eternidad (o temporalidad paralela) cuyo modo de existencia esté por fuera de cualquier paso del tiempo. Un exogenario, aun cuando pudiera existir en nuestro universo, nunca cumpliría años.

viernes, 11 de mayo de 2012

Autóftono

(Adjetivo. Del griego autós = sí mismo y phtónos = envidia. Sustantivo: autoftonía)

Dícese de quien tiene celos o envidia de sí mismo. 

Se supone que la envidia es un sentimiento en el que intervienen al menos dos individuos: A siente envidia de B. Pero en algunos casos, el sujeto y el objeto de la envidia coinciden. Si usted ha engordado y observa una foto de hace un par de meses, en la que el traje le queda bien y la sonrisa seductora no parece una caricatura fofa; si observar esa foto le hace maldecir y despreciar a ese hombre flaco, entonces usted es un autóftono. Cada vez que, en lugar de añorar al que fuimos, terminamos odiándolo por haber sido mejor que el que somos, hemos padecido la autoftonía.
Si usted lee un texto o mira un cuadro y dice "qué bien escribe / pinta este hijo de puta, qué envidia me da", y luego se da cuenta de que es algo que usted mismo había escrito / pintado hace mucho tiempo, ha tenido un episodio de autoftonía inconsciente. Lo mismo ocurriría si viese un video en el que su propia mujer camina de la mano de un hombre: usted tendrá celos de ese hombre, hasta que descubre que ese hombre es usted mismo. Sin saberlo, estuvo a punto de hacer un escándalo marital por esos celos autodirigidos.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Subostio

(Sustantivo. Del latín sub- = por debajo y ostium = puerta. Verbo transitivo: subostiar)

Objeto que puede pasar por debajo de una puerta. 

Las facturas de la luz, del cable y el gas; el impuesto municipal, las publicidades de electrodomésticos, el diario y los avisos de telegrama suelen ser subostios. Es común que, con el paso de los días, el pasillo cercano a la puerta de entrada de casa esté repleto de subostios.

Si le pedimos a alguien que pase algo por debajo de la puerta podemos indicarle, de un modo más económico, que subostie ese objeto.

martes, 8 de mayo de 2012

Engueto

¿Por qué los periodistas de este programa se disfrazan y se pintan el rostro?
(Sustantivo. De en y guetto)

Serie o proceso que progresivamente se va haciendo más difícil de entender si no se sigue cada una de sus partes. 

La definición es un poco oscura, pero se refiere a un fenómeno bastante común. Pongamos ejemplos.
Usted mira todos los días un programa de televisión porque le resultan interesantes las notas que hacen los conductores. Hablan -supongamos- acerca de automóviles raros, de caminos complicados al tránsito y de puentes peligrosos. De a poco, los conductores dejan de mostrar automóviles, caminos y puentes, y van incorporando una jerga, chistes internos, bloques en los que hacen referencia a hechos ocurridos en otros programas, guiños, miradas cómplices. Si usted ha visto todos y cada uno de los programas, entiende de qué se está hablando. Pero para quien empieza a verlo hoy mismo, la emisión resulta ininteligible. El programa se ha convertido en un engueto (se ha enguetado); sólo lo disfrutan y lo entienden a pleno quienes lo vienen siguiendo desde hace mucho.
Cuando se está ante un engueto, resulta imposible comenzar a seguirlo desde cualquier punto arbitrariamente.
No debe confundirse al engueto con una serie empezada. Una novela por capítulos no es un engueto: su propia estructura obliga a mirarla desde el principio para no perder la trama. Un engueto, en cambio, no tiene necesariamente una secuencia narrativa, sino un conjunto obtuso de subtramas autorreferentes que giran en torno de las vicisitudes de cada emisión. El conductor que hablaba acerca de los caminos, un día dijo "caninos". Desde ese día, le ponen sonido de perros que ladran. Usted enciende el televisor hoy y no entiende qué tienen que ver los ladridos de perro con los caminos. No lo entiende, porque no tiene acceso al origen de esa bromita tonta, y por lo tanto no participa del guetto de quienes la conocen.

(Exonario intenta por todos los medios no ser un engueto. Espero que quienes ingresen hoy al blog entiendan el objetivo del mismo modo que quienes ingresaron el veinte de noviembre del dos mil seis.)

jueves, 3 de mayo de 2012

Ratificho

(Adjetivo. Del latín ratio = cuenta, cálculo y facio = hacer)

Quien decide lo que alguien necesita para vivir.

El ratificho calcula, de acuerdo a su caprichoso y arbitrario parecer, cómo y con cuánto debe vivir alguien. "Pedro no tiene familia y es soltero. ¿Cuánto necesita ganar por mes? ¿Tres mil pesos?". Sus especulaciones no se basan en el valor de la canasta familiar, sino en las imaginarias necesidades del individuo sobre quien recae la decisión. Cree que no se debe retribuir a alguien por su labor o por los derechos adquiridos, sino por lo que él supone que requiere la persona de acuerdo al tipo de vida que lleva. "Pero Juan toma una sopita y dos rodajas de pan por día. Él no necesita ganar mucho dinero, con poco lo arreglás". No se da cuenta (o finge no hacerlo) de que la frugalidad puede ser, precisamente, producto del rigor y el escaso dinero.

martes, 1 de mayo de 2012

Gagasajar

(Verbo. De gagá y agasajar)

Ofrecer reiteradas veces un refrigerio o convite que es sistemáticamente rechazado.

No es casualidad que quienes se dedican a gagasajar sean personas mayores: abuelos, tíos o  padres de avanzada edad: son ellos quienes chochean por la edad y están cerca de ser considerados gagá. "¿Querés un tecito?", ofrece la abuela a su nieto. "No" es la respuesta. Cinco minutos después, la abuela repite el ofrecimiento: "¿Un tecito calentito?". "No". Esta invitación puede darse muchas veces con exasperante insistencia, e incluso inmediatamente de haberla rechazado -es decir: sin que pase un prudente tiempo para reformular el ofrecimiento: "Pero no te vendría mal un tecito con tanto frío". "No, abuela, gracias, ya te dije que no quiero". "Un tecito de boldo, que es más digestivo, aunque sea una taza chiquita"; "No, abuela, me voy a lo de mi novia". "Ah, ya que vas a salir, mejor tomate un tecito antes".

miércoles, 25 de abril de 2012

Culefardo

(Adjetivo. Del lunfardo "culo 'e fardo", "culo de fardo")

Dícese de quien involuntariamente golpea objetos con su trasero al caminar. 

Si el culefardo entra en un lugar pequeño, rodeado de escritorios y pilas de papeles, mesas con botellas, vasos, jarrones y adornos, seguramente hará que su culo choque con el borde de una mesa o un escritorio, haciéndolos trastabillar. El culefardo no puede calcular el ancho de sus caderas; de hecho, muchas veces, sus nalgas quedan atascadas en algún lugar insólito y bochornosamente ridículo: en las escaleras mecánicas de un shopping, la puerta giratoria de un banco o el inodoro.  
La definición puede sugerir que el culefardo tiene asentaderas demasiado grandes. Esto no es necesariamente así: hay personas de culo pequeño que no saben cómo manejarlo. Puede que no sean torpes con las manos, ni con los pies, pero sí con el trasero.

Se suele llamar "culefardo", por extensión, a cualquier persona torpe.

martes, 24 de abril de 2012

Plenilismo

(Sustantivo. Del latín plenum = lleno y nihil = nada)

Tendencia a nombrar como positivo algo que es negativo o nulo.

Periodistas, economistas, técnicos de márketing, vendedores, empresarios y políticos recurren a curiosas circunvoluciones semánticas para decir, simplemente, que algo "no hay" o "no tiene": "Hay faltante de aceite"; "Está ausente en las góndolas el bacalao"; "La cantidad de bienes que posee mi defendido puede contabilizarse en cero"; "En este momento la señal direccionada hacia su teléfono está momentáneamente congestionada"; "El saldo de su tarjeta tiene una cantidad de cero pesos con cero centavos, y dispone de un crédito extra de cero pesos, junto con una cuenta corriente en dólares con cero pesos. Tiene un préstamo preaprobado de cero pesos".

viernes, 20 de abril de 2012

Explanógrafo

(Adjetivo. Del latín explanare = explicar y del griego gráphos = esquema, gráfico, ilustración)


Quien se limita a explicar un fenómeno en lugar de solucionarlo.

Usted llama desesperado al servicio de atención al cliente, y cuenta que internet dejó de funcionar. La operadora, con una parsimonia exasperante, le detalla el problema: "Ah, lo que ocurre es que se desconectó un chip de la central y se quemó un puente TH6. Además, el sol calienta los cables que transportan la señal, y hay mucho viento y el Wifi se vuela para cualquier lado". Usted recibe una perorata extensa para que entienda por qué el servicio funciona mal. Pero nadie le dice una palabra acerca de cómo solucionarlo, ni cuándo estará reparado, ni por qué razón usted, que paga puntualmente, no tiene internet. A veces la operadora le pide que espere un momento y al rato le responde: "Sí, efectivamente, hemos comprobado que la señal de internet en este momento no está siendo direccionalizada hacia su domicilio", lo cual ni siquiera es una explicación, sino un rebuscado giro para decir lo que usted ya sabe: que no anda internet.

Por supuesto, el explanógrafo aparece en todos los ámbitos. Si vamos al almacenero y le decimos, con la botella en lamano: "Mire, el vino que me vendió estaba picado", el almacenero explanógrafo nos dirá: "Sí, no sé qué pudo haber pasado, toda esa partida de vinos fue mala", sin sugerir jamás que nos devolverá el dinero o nos dará un vino bueno. Si vamos al médico y decimos "Me duele la herida de la operación", el doctor explanógrafo nos responderá: "Lo que ocurre es que te hicimos la operación con un bisturí chino y te pusimos alcohol de baja graduación alcohólica y anestesia clase B3. Además, los gérmenes andan dando vueltas por la herida, y tal vez se te esté infectando. Son ochenta pesos. No trabajo con obra social. Ah, mañana salgo de vacaciones por seis meses. Que te mejores"

miércoles, 18 de abril de 2012

Anfídoto

(Sustantivo. Del griego anphi = de dos caminos y dótos = dado)

Medicamento que cura un determinado mal, pero provoca un mal similar al que curó. 

Un anfídoto es un remedio inútil. Si le duele el estómago, el anfídoto lo curará. Pero la consecuencia secundaria de haberlo tomado será un nuevo dolor de estómago. Le curará el dolor de cabeza, pero entre las reacciones adversas de ese medicamento está... el dolor de cabeza. Una pastilla contra el insomnio lo relaja y lo hace dormir. Pero en mitad de la noche se despertará, porque la pastilla activa una reacción química cerebral que le quita el sueño. El anfídoto tiene una ventaja: elimina las causas de su padecimiento. Pero tiene una desventaja: genera otras causas para sufrir ese mismo padecimiento.

martes, 17 de abril de 2012

Matemaquia

(Sustantivo. Del griego mathéin = aprender y máche = batalla)

1. Arte de desbaratar una clase con preguntas, acotaciones y cuestionamientos ridículos, impertinentes, inatinentes, enojosos y mal formulados.

Quien lleva adelante la matemaquia es el matémaco. En cada aula suele haber un alumno matémaco que se empeña en violentar los acuerdos tácitos entre el rol del docente y el del estudiante. A veces hay una matemaquia deliberada; en otros casos, la actitud es puramente accidental: el matémaco interpela al docente con sinceridad, pero lo hace de un modo poco fructífero para el desarrollo de la clase e incluso para él mismo. "Hoy vamos a estudiar la acotación del error relativo en ecuaciones no lineales", dice el profesor. "¿Eso tiene algo que ver con las ruedas de los carros para caballos?", pregunta el alumno matémaco. Todavía, con esa sola pregunta, no se evidencia la matemaquia (aunque ya se ve venir): para que haya una auténtica matemaquia, se requiere que el alumno insista con su batería de intervenciones durante toda una clase, o durante todo un año: "¿Y las ruedas de los carros de caballo cumplen con los requisitos de otro tipo de ecuaciones?"; "¿Las ecuaciones no lineales tienen algo que ver con la línea de córner del fútbol?"; "Mi papá dice que las ecuaciones no sirven para nada. ¿Usted que opina?"; "¿Cree que Pitágoras inventó las ecuaciones no lineales?"; "¿Era puto Pitágoras? Porque yo escuché una historia que contó una maestra que tenía en quinto grado, y decía que...". "Yo le voy a recitar un poema que una vez leí sobre las ecuaciones. Era algo así: 'Ecuaciones, canciones, las alabo...' No, no me acuerdo. A ver, era 'Ecuaciones...'. No. Ah, no, no era sobre ecuaciones. Era sobre canciones. ¿A usted le gusta escuchar canciones?"

2. Doctrina o doctrinas que niegan la efectividad del saber aprendido e inculcado a través de la ciencia y la formación académica.

Aunque la definición hace referencia a un fenómeno muy amplio, en realidad se puede circunscribir a cuestiones concretas y puntuales. Quienes niegan la efectividad de las vacunas y realizan campañas antivacunatorias, son matémacos. Quienes están en contra de la teoría de evolución de las especies y luchan para quitarla de los programas de enseñanza, son matémacos. Lo mismo ocurriría con quienes negasen cualquier otro resultado científico bien establecido y, a su vez, hicieran una campaña para descalificar la enseñanza de esos saberes. Una palabra muy cercana a esta es 'oscurantismo', aunque hay una diferencia en el significado. Para el oscurantista, existen conocimientos ciertos, pero esos conocimientos deben mantenerse en secreto. Para el matémaco, en cambio, no hay auténtico conocimiento sino un error enorme o una conspiración. Según el matémaco, la escuela y la universidad sólo se dedican a difundir falacias, y cada resultado científico no sólo debe ser examinado, sino incluso descartado de raíz.

martes, 10 de abril de 2012

Intraorito

(Sustantivo. Del latín intra- = en el interior y del griego óros = montaña. [Mejor que endorito, del griego éndos y óros])

Objeto que viene con fuerza del interior de la tierra. 

Si un meteorito es algo que proviene del cielo (esto es, un lugar más alejado que la altura de las montañas), el intraorito es un "meteorito del interior de la tierra".
Podría pensarse que las rocas volcánicas son intraoritos. Pero el término se refiere con propiedad a un fenómeno curioso y poco documentado: la irrupción inesperada de un objeto (por lo general una roca) que se abre paso a través de la tierra y aparece de golpe en algún lugar en el que no hay ningún tipo de actividad geológica o volcánica visible. Una calle, el patio de una casa, un estadio de básquet: cualquier lugar puede verse visitado por un intraorito, el cual aparece después de haber dejado un agujero de varios kilómetros en el suelo.
No sólo rocas provienen del interior de la tierra: existen curiosos intraoritos, como restos de máquinas herrumbradas, vasijas y esculturas milenarias, e incluso huesos de animales desconocidos.

lunes, 9 de abril de 2012

Benevicio

(Sustantivo. Del latín bene = de buen modo y vitium = defecto)

Vicio adquirido cuya práctica genera beneficios. 

El vicio es, por lo general, un hábito pernicioso o inmoral. Es probable que una persona no elija sus vicios y que nuestros hábitos negativos sean el resultado de involuntarias prácticas negativas que acumulamos con los años. Pero, ¿qué ocurriría si, por azar, alguno de nuestros vicios comienza a capitalizarse y a generar inesperadas consecuencias positivas?
Por ejemplo, usted pasa horas jugando en internet a cualquier entretenimiento del tipo Tower Defense. Ha perdido trabajos y ha malogrado relaciones sociales por culpa de ese vicio. Sin embargo, un día participa de un torneo internacional y se convierte en campeón de algún Tower Defense. Una conocida marca de videojuegos lo contrata para promocionarse. A usted le hacen notas los diarios y se convierte en una especie de gurú de los Tower Defense. Sin proponérselo, ha capitalizado un hábito negativo y se ha convertido en un benevicio.
Otro ejemplo: usted bebe una determinada marca de vinos especiales y sumamente caros. Se gasta buena parte de su salario en esa bebida. En algún momento se hace un chequeo médico, y el doctor dice, ante los análisis, que gracias a ese hábito de beber vinos caros su colesterol ha disminuido considerablemente y su sistema cardiológico está en perfecto estado. La bebida lo ha salvado de morir con las arterias tapadas, y es su benevicio.

Desde luego, los benevicios aportan algo favorable, pero sin lugar a dudas tienen consecuencias indeseadas. En los ejemplos dados, un vicioso de los videojuegos continuará alienándose de sus relaciones sociales, y un bebedor inevitablemente se emborrachará. Pero en definitiva todo lo que hagamos -sea o no un vicio; sea trabajar, estudiar, adorar a los dioses, bañarse, comer sano, tener sexo monogámico- tiene alguna consecuencia negativa, de modo que esta no puede ser una objeción seria.

lunes, 2 de abril de 2012

Enjesusado

(Adjetivo. De Jesús)

1. Dícese de quien se parece a la imagen icónica de Jesús de Nazareth.

Los hombres jóvenes que se dejan el pelo largo, usan barba y se visten con ropas largas y de color claro, a veces pretenden con ello parecerse a Jesús. A veces lo logran de manera involuntaria.

2. Dícese de quien repentinamente se vuelve devoto de Jesús de Nazareth. 

Nunca supimos que Alberto tuviera un gran apego por lo religioso -o, mas bien, suponíamos todo lo contrario: su insulto favorito era "me cago en la concha de Dios". Pero desde hace unos meses, se persigna, a veces se detiene en medio de una conversación para rezar, y en cada charla utiliza una parábola cuyo protagonista es Cristo. "Está cada día más enjesusado" no significa que se haya vuelto un gran religioso, sino que ha adoptado misteriosamente los rituales y el lenguaje de alguien que sí lo es. Es importante destacar este matiz: cuando se dice que alguien está enjesusado, en el fondo se desconfía de su repentino fervor.

martes, 27 de marzo de 2012

Elastopecia

(Sustantivo del latín elasticus = dúctil y peto = exigir, reclamar)

1. Capacidad de estirar el dinero para llegar a fin de mes.

En esta acepción, la elastopecia es una virtud. Pero el término cobra toda su dimensión cuando se lo interpreta en el segundo sentido:

2. Tendencia a creer que las cifras monetarias con las que uno cuenta son infinitamente flexibles. 

Los vendedores de automóviles y de bienes inmobiliarios practican muy a menudo la elastopecia. Con mucho esfuerzo llegamos a juntar treinta mil pesos, entre ahorros, la venta de unos muebles, el préstamo de un banco, una tía con algo de dinero y algunas privaciones. Cuando llegamos a la concesionaria de autos, el vendedor nos pregunta si "no podemos estirarnos" hasta cuarenta, cincuenta o incluso ochenta mil pesos para comprar un modelo mejor: "Si te estirás veinte lucas, te llevás un modelo dos mil diez". Él supone que la disponibilidad de nuestro dinero es versátil e ilimitada, y que si no compramos algo mejor es simplemente porque no tenemos ganas de gastar más dinero (o porque somos amarretes). Quizás, cuando nos pide "un estirón", espere que le digamos: "¡Oh! ¡Podría sacar más dinero del banco y no me había dado cuenta!", o "¡Le voy a pedir más a mi tía!", o tal vez "Ah, sí, mire, tenía doscientos mil pesos debajo del colchón y no lo recordaba".

Hay personas que practican la elastopecia consigo mismas. Para ellos, la exigua cifra de sus salarios no representa un límite a la hora de proyectar gastos. Por eso, consiguen todas las tarjetas de crédito que pueden; hacen compras en veinticuatro cuotas aunque tengan que pagar una alta tasa de interés y sacan préstamos usurarios con tal de "estirarse" y comprar lo que de otro modo habría sido inalcanzable. A pesar de que su deudas aumentan de modo irracional, vuelven a practicar la elastopecia al mes siguiente cuando les depositan el ya minusválido sueldo.

viernes, 23 de marzo de 2012

Pocerbo

(Sustantivo masculino. Del latín paucus = poco y acerbus = injuria, violencia. Contracción de pocicerbo)

Hecho irrelevante por el cual alguien se siente ofendido.

Nunca sabremos por qué la vecina dejó de saludarnos o en qué momento le empezamos a caer mal a la hija del almacenero. Si repasamos en nuestra memoria, jamás hubo un suceso que ameritara el silencio al que nos someten. A veces tenemos ciertos indicios escasos e insuficientes: la bibliotecaria dejó de sonreirnos después de aquel comentario sobre los calores extemporáneos del mes de marzo. La consuegra no volvió a enviarnos tarjetas de navidad después de que no le contestáramos un correo electrónico a su sobrino nieto. El vendedor de fiambre esquiva nuestra mirada luego de aquella vez en que nos vio comprando salame en el supermercado. En esos casos nos preguntamos: ¿Son suficientes esos hechos para cortar una relación cordial? ¿Puede alguien ser tan susceptible? A veces debemos concluir que sí, que mucha gente es capaz de ofenderse incluso por nuestra forma de caminar. Por eso se suelen escuchar estos argumentos: "No le hablo más a María porque se andaba haciendo la linda por ahí". "Miralo a Pedro. No me lo banco más desde que se hacía el canchero pasando con la bicicleta por mi casa y saludándome". "José es un buen tipo, pero el otro día empezó a decir no sé qué huevada sobre que hay una gotera en su casa. Me hinchó las pelotas y no le contesto las llamadas"

Por supuesto, si le señalamos a alguien que la razón por la que se ofende es irrelevante (es un pocerbo), se sentirá aun más ofendido.

martes, 20 de marzo de 2012

Devesperación

(Sustantivo. De Véspero y desesperación)

Angustia y ligera depresión por la caída inminente del sol.

Esta sensación suele ocurrir cuando uno se ha acostado a la salida del sol y se levanta a la hora de la siesta. Quizás, apenas se levantó, improvisó un almuerzo, hizo un par de tareas domésticas y ya cae la tarde. Las sombras se hacen largas, el frío se intensifica y uno siente que el día ha sido arrebatado. Tenemos la necesidad de ver un rayo de sol, de disfrutar una intensa tarde bajo la luz del día. Pero ya se hace de noche y habrá que esperar largas horas hasta que amanezca.

También se devespera si se ha estado trabajando todo el día en un lugar cerrado, y sólo puede salir cuando ya el sol agoniza.

En ambos casos, se tiene la sensación de que el día termina antes de haber comenzado.

A veces, también, se puede devesperar espontáneamente, sin que se hayan dado las dos condiciones anteriores. La devesperación es la angustia por saber que el día se termina, ya sea que lo hayamos disfrutado o no.

Es mucho más común devesperar en invierno que en verano.

jueves, 15 de marzo de 2012

Rubinodia

(Sustantivo. Del latín rubeus = rojo, rubio e inodia = enojo, odio)

Color rojo que dicen ver algunas personas cuando se enfurecen. 

Algunas personas argumentan que, antes de experimentar un episodio de cólera, su campo visual se vuelve de color rojo sangre. Esa experiencia emotivo-visual es la rubinodia.  Es de suponer que durante la rubinodia se pierde el juicio, y que el color rojo del campo visual es producto de un enojo de enormes proporciones.  Quienes la padecen, se comportan como toros encrespados y cometen un acto violento e irracional mientras les dura. A veces se justifican diciendo que "veían todo rojo", como si eso bastara para explicar por qué desollaron al gato, acogotaron a la vecina o incendiaron el jardín de infantes.

martes, 13 de marzo de 2012

Teratorio

(Sustantivo. Del griego theratos = monstruo y desinencia -torio, que significa lugar donde se realiza una acción. También puede utilizarse "teratario". El especialista que atiende en los teratorios es un teratólogo)

Recinto donde se convierte a las personas en monstruos.

Existen no corroboradas historias acerca de ciertos teratorios ocultos en bosques, montañas o cuevas, atendidos por alquimistas, brujos o científicos locos. Las personas supuestamente acuden a teratorios con la intención de modificar su organismo para obtener poderes especiales, o para resaltar de modo exagerado alguna zona de su cuerpo. De ese modo, hay teratorios que ofrecen la visión -o el poder de vuelo- del águila, la velocidad del tigre o la anulación de deseos y emociones propios de un robot o una cafetera. También, si alguien desea tener bíceps gigantescos, en los teratorios implantan profusión de cadenas musculares adentro de los brazos. En todos los casos, las intervenciones realizadas tienen un altísimo riesgo, son éticamente cuestionables y el resultado es una persona con características monstruosas.

A veces se acude a teratorios sin saberlo. Por ejemplo, cuando ingresamos al hospital para hacernos una cirugía menor en la cabeza y salimos de allí con la cara deformada, los ojos hinchados y la distribución de las facciones totalmente alterada: la cirugía era la excusa para que el teratólogo (camuflado bajo la inocente figura de un cirujano) diera rienda suelta a su necesidad de convertirnos en monstruos.

Hay una delgada línea entre la clínica de cirugía estética y el teratorio. De hecho, muchas veces es difícil establecer si un conjunto de cirugías estéticas ha generado una persona bella o una persona monstruosa. A veces, de tanto aplicarse cirugías estéticas, se termina regiboneciendo. A veces, cuando se aplican enormes implantes mamarios o alargamientos de pene, la persona se convierte en teraterótica.

En el episodio de Los Simpsons, "La Casita del Horror XIII", la familia Simpsons va de vacaciones a una isla en la cual el Dr. Hilbert tiene un teratorio. Allí convierte a las personas en animales.

lunes, 12 de marzo de 2012

Zambayonismo

(Sustantivo. Del músico cantautor Zambayonny)

Perfecto equilibrio entre la grosería, la pornografía y la poesía.

La definición no da cuenta del verdadero poder del zambayonismo, pues en ese contexto la "grosería" deja de ser tal. Podríamos mejorarla diciendo que, más que un equilibrio, es una lucha entre la poesía y la grosería, batalla despareja en la cual el último elemento se convierte en un instrumento de infinita riqueza lírica al servicio de la poesía.
También podemos definir al zambayonismo como una corriente literario - poética que busca el asombro metafísico a través de ingeniosas y rebuscadas imágenes de crudo contenido erótico. Es muy fácil confundir un zambayonismo con una guarangada. Mientras esta última sólo busca provocar asco o excitación, el zambayonismo pretende cabalgar por encima (y a través) de la carnalidad explícita para remontarse hacia una reflexión sobre los límites del deseo, de la voluntad y de la existencia. El léxico prohibido se abre no hacia la codificación puramente grosera o erótica, sino hacia el encuentro con la vulnerable y tragicómica naturaleza humana.

jueves, 8 de marzo de 2012

Ultrapostilla

(Sustantivo. Del latín ultra = que rebasa y post illa = 'después de aquellas cosas', nota al margen. Sinónimo: ultracotación)

Interrupción de un relato para hacer un comentario extenso e inoportuno que desbarata el relato original.

Es muy frecuente que cuando alguien decide contar algo, es interrumpido innúmeras veces por las innecesarias acotaciones de su oyente, cada una de las cuales puede extenderse por circunloquios y meandros semánticos muy lejanos a los de la intención original de quien inició el relato. "Ayer discutí con Andrés porque...", dice A. B hace una ultracotación: "No te conviene discutir con A. A es una persona muy inestable, y puede llegar a acuchillarte. Además discutir te hace mal; vos tenés problemas de presión, y últimamente estás comiendo muchas comidas saladas. De hecho, no sé cuánto salamín comiste anoche. ¿Dejaste algo de salamín, o te lo comiste todo?". A tenía la intención de narrar las razones de la discusión, pero B lo interrumpe para opinar acerca de las primeras palabras del relato. Sin embargo, después de esa ultrapostilla no tiene sentido hablar acerca de la disputa en sí: la conversación se encauza violentamente por el terreno de los salamines y la presión arterial.

jueves, 1 de marzo de 2012

Plusirmonia

(Sustantivo. Del latín plus = más y sermo = discurso)

Tendencia a levantar la apuesta discursiva.

"Me duele la cabeza", dice A. "A mí me duele la cabeza y el pie", dice B. "Eso no es nada. A mí me duele la cabeza, el pie, el estómago y el pecho", dice C. La conversación puede volver al primer orador, quien se sentirá obligado a mostrar que sus dolores son mayores, más insoportables, más generalizados y más añejos que los de sus compañeros: "Pero yo tengo tumores en todo el cuerpo desde que era chico. Me duele cada parte de mi cuerpo como si me estuvieran clavando agujas. Y ahora la cabeza me duele como si hubiese veinte martillos eléctricos trepanándome el cráneo". B podría tratar de superar esa apuesta: "¿De eso te quejás? A mi la luz, el sonido y las superficies que toco me provocan un sufrimiento desesperante; cada vez que abro los ojos siento que los fotones punzan todos mis nervios; cuando huelo una rosa es como si hubiera puesto mis pulmones en una parrilla. Si escucho una tenue música, mis oídos sangran. Y por si fuera poco, de chico me clavé un poste de un metro en el pecho y no me lo pudieron sacar. Lo siento a cada instante corroyendo mis pulmones y mis intestinos". Si cada orador toma lo que dice el anterior como un desafío a ser superado, entonces se produce la plusirmonia. No importa el tema de conversación ni la verdad el asunto: lo importante es contar una historia en la que a la propia persona le han ocurrido eventos más importantes, dolorosos o placenteros que al resto.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Trastacular

(Verbo)

No llegar a sentarse en algún lugar y estar a punto de caer de trasero al piso.

La acción de trastabillar implica un traspié o tropezón sin caerse. El que trastabilla no cae, pero estuvo a punto de hacerlo. Lo mismo le ocurre al que trastacula, con la diferencia que el traspié no es dado con el pie, sino con el trasero.

Cuando un ómnibus o un tren tienen violentas sacudidas por pozos, el trasero de sus pasajeros no puede mantenerse firme en el asiento y trastaculan. Una persona sentada de modo inestable en el brazo de un sofá o en un lugar cuya superficie es más pequeña que su trasero, tiende a trastacular.

jueves, 23 de febrero de 2012

Cronopenia

(Sustantivo. Del griego chrónos = tiempo y penía = pobreza)

Exiguo tiempo libre que no alcanza siquiera para una actividad breve y menor.

El bebé por fin se durmió, pero faltan solo cinco minutos para ir al trabajo. No nos queda tiempo para tomar un café, peinarnos o ver el final de una serie de televisión. El profesor faltó a clase, pero nos enteramos diez minutos antes de que terminara su hora. Esos diez minutos apenas pueden aprovecharse para ir rápidamente al baño o acomodarse en el banco a esperar la siguiente clase. Nuestra madre anciana a quien cuidamos con esmero durante décadas se murió, pero nosotros ahora estamos viejos, achacosos y ya no tenemos tiempo para estudiar medicina y convertirnos en profesionales exitosos.

La cronopenia es la exacta contrapartida de la cronotiquia.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Cronotiquia

(Sustantivo femenino. Del griego chrónos = tiempo y tyché = azar, suerte)

1. Momento libre inesperado. 

El profesor no vino a clase; su hijo pequeño se acostó temprano y quedó dormido; hubo un incendio en la oficina y no hay que ir a trabajar; la abuela enferma que debía cuidar esta noche se murió: algunas horas que usted pensaba invertir en una actividad estresante, ahora las puede aprovechar para mirar películas, comer una pizza con cerveza, tomar un largo baño caliente y escuchar música.  

2. Actividad inesperadamente gratuita.

Los trabajadores del subte están de huelga y lo dejan pasar sin pagar. Pasó por el zoológico con sus hijos y justo hoy -el día del animal- la entrada es gratis. Compró una entrada para ir al cine, y le ofrecen una sesión gratis en un spa. En todos los casos, usted no lo buscaba, pero le han abierto las puertas para pasar un buen momento sin gastar un centavo.

viernes, 17 de febrero de 2012

Hiperfótera

(Sustantivo femenino. Del griego hiper = superioridad, exceso; fós = luz y aíter = aire puro que respiran los dioses)

Luz que escolta a Dios cuando se aparece frente a las criaturas. 

La divinidad se presenta con estruendo y magnificencia. Muchas veces es acompañada por una luz cegadora, más diáfana y poderosa que el sol. Esa luz es el entorno fenoménico del dios, creado por él mismo para que las criaturas no lo miren directamente al rostro ni le sostengan la mirada.
A veces miramos al cielo y entre los intersticios de las nubes se cuelan rayos de sol potentes y majestuosos, y creemos que Dios aparecerá por fin a revelarnos los secretos del universo. Desde luego, no lo hace, y esos rayos de luz no pueden compararse con las auténticas hiperfóteras.
Horas e incluso días después de haber observado una hiperfótera, la criatura siente una calma infinita, una placidez interminable y un regocijo pleno. De hecho, es común que la hiperfótera sea más recordada que el propio dios o sus palabras.

lunes, 13 de febrero de 2012

Vidivicho

- Tu problema es que comés demasiada acelga.
(Adjetivo. De la frase latina 'veni, vidi, vici' = 'vine, vi y vencí')

Dícese de la persona que aparece durante un momento y con sólo dar una mirada superficial y un par de indicaciones generales cree que puede solucionar un problema complejo. 

El vidivicho llega a una reunión de profesores donde se debaten los nuevos contenidos curriculares del próximo año. No dialoga, no se interioriza, no le preocupa, pero dictamina desde lo alto: "Hay que examinar los contenidos de la reunión ministerial del año 1985. Ahí está todo". Cree que con esa directiva arbitraria y sesgada -que nadie tiene por qué cumplir, porque el vidivicho no es jefe- abre un camino de luz a la complejísima problemática del consenso, coordinación y articulación de contenidos. No se da cuenta -ni le interesa saber- que su consejo es obsoleto, parcial e inaplicable.
Si estamos enfrascados en un juego y no podemos pasar cierto nivel, el vidivicho aparece de manera repentina y dictamina: "Tenés que generar más energía eléctrica. Más poder". Supone que da con la única clave de un problema que ocupó nuestra mente durante un buen tiempo y que nosotros no supimos ver (¡Como si nosotros mismos no nos hubiésemos dado cuenta de esa estrategia!).
Si buscamos una salida entre todos los miembros de la familia para recortar gastos; si llevamos una hora tratando de identificar las compras superfluas o innecesarias, si no nos ponemos de acuerdo con respecto a qué gastos son verdaderamente importantes, el vidivicho llega y sentencia: "Acá el verdadero problema es que ustedes gastan mucho dinero en comida para gatos". Soberbio y propriorista, el vidivicho se comporta con un enorme aire de suficiencia, como si fuese un experto o un iluminado sobre algunos problemas en los que, por cierto, nunca se mete de lleno.

jueves, 9 de febrero de 2012

Disprodigio

(Sustantivo y adjetivo. De dis- y prodigio)

1. Persona que abusa de su talento.
2. Persona que posee una habilidad insoportable.

(Como sustantivo, la palabra disprodigio se refiere al talento o a la habilidad abusivas propiamente dichas)

En la acepción (1), un disprodigio tiene un auténtico talento, pero lo demuestra de manera tan insistente en cualquier ocasión que se convierte en una tortura para sus amigos, parientes y compañeros de trabajo. Todos reconocen que Alberto tiene una voz hermosa, pero ya cansa un poco que se ponga a cantar en cuanta reunión haya, no deje hablar y exija aplausos durante horas. José es un maestro de la guitarra, pero, ¿es necesario que la toque incluso en la biblioteca? ¿Es posible que debamos soportar los raps espontáneos y creativos de Carlitos en las kermeses, los cumpleaños y los velorios? Eugenio es un excelente pintor, pero, ¿hace falta que traiga caballetes, acuarelas y pinceles al asado en el campo?

Si con la acepción (1) ya es difícil aguantar al disprodigio, en la acepción (2) las cosas se ponen peores. Según (2), el disprodigio no posee un talento digno de reconocimiento, sino una habilidad especial en rubros en los que es difícil determinar si se trata de algo elogiable o reprochable. Una persona que tiene la capacidad de hacer sangrar su nariz de forma espontánea; otra que puede eructar durante seis minutos; otra que puede tragarse cigarrillos encendidos: todas estas son ejemplos de actividades disprodigiosas en sí mismas. Pero para que el disprodigio sea completo, el "talentoso" debe tener una necesidad de mostrar su gracia en cualquier ocasión que se le presente: Ignacio vomita sangre como parte de su número en los cumpleaños de sus sobrinos; Juana se clava agujas en el estómago en las reuniones con sus amigos y Martín exhibe su habilidad para tragarse planchas de vidrio en la calle, en su trabajo y en las salas de espera del hospital.

En ambas acepciones, los ocasionales y cautivos espectadores sólo desean huir del disprodigio.

martes, 7 de febrero de 2012

Pistiatría

(Sustantivo. Del griego pistis = creencia infundada y iatrós = médico. Adjetivo: pistiatra)

Diagnóstico inconcluyente e interrogativo sobre la causa posible de un padecimiento, hecho por personas que no conocen medicina.

Los pistiatras son devotos del tiempo futuro (perfecto e imperfecto), con el cual presentan innumerables y exasperantes posibilidades. Si les decimos "me duele la cabeza", el pistiatra dice: "¿Y no habrá sido el helado que tomaste anoche? ¿No será la cerveza? ¿No será el calor?" Si le hablamos de nuestro resfrío, comienza nuevamente con su batería de diagnóstico amateur: "¿No habrá sido la lluvia de ayer? ¿El ventilador? ¿El aire acondicionado? ¿El calefactor? ¿La plancha? ¿La capa de ozono? ¿No será la humedad de la pared del baño? ¿No habrá sido el julepe que te pegaste ayer cuando viste esa araña en la pared del baño? ¿No será alergia a las arañas o a las paredes de baño? ¿No habrá sido la pechuga de pollo con arroz?" Ante cada pregunta del pistiatra, el paciente se siente en la obligación de dar una respuesta satisfactoria, lo cual le demanda un gran trabajo y nuevas preguntas: "No, el aire acondicionado no puede ser, porque anoche no lo prendí. El ventilador no creo, porque lo puse muy bajito y muy lejos". El pistiatra embestirá nuevamente: "Bueno, pero ¿y la noche anterior? ¿Prendiste el aire? Y el ventilador ¿qué tan lejos estaba?". Ante cada posibilidad negativa, el pistiatra insiste y vuelve a la carga . Si decimos que nos "duele la panza", el pistiatra pregunta: "¿Y no será el hígado? ¿No será la vesícula? ¿Será el apéndice? ¿Una inflamación intestinal? ¿El estómago?". "No, el estómago no creo, porque me duele más abajo". Ante esta respuesta, el pistiatra podría argumentar: "Pero a veces parece que son los intestinos pero en realidad es el estómago". Como puede verse, no hay manera de escapar de sus diagnósticos parciales y sesgados. Si le recriminamos al pistiatra su insistencia, él se suele ofender aduciendo que sólo lo hace porque se interesa por nuestro malestar.
Es notorio, sin embargo, que los médicos rara vez someten a sus pacientes a preguntas verdaderamente informativas y minuciosas. Lo curioso es que en este caso el interrogatorio sí sería legítimo y necesario. Pero el médico suele hacer un breve examen de rutina en silencio, y no le parecen relevantes las particulares circunstancias de nuestro malestar. Apenas si nos receta un jarabe sin siquiera mirarnos a los ojos. "¿Qué tengo, doctor?" le preguntamos cuando escribe, callado, la receta. "Una inflamación", dice, escueto. Aunque nos irrita la verborragia de los pistiatras, también nos enoja la parquedad de los médicos.


Las madres, las abuelas y las tías solteronas suelen ser eminentes practicantes de la pistiatría.

viernes, 3 de febrero de 2012

Vicego

(Sustantivo. Del latín vice = suplente y ego = yo)

Persona que ocupa el lugar de uno mismo en una reunión a la que no se puede asistir. 

¿Usted es el gracioso de los cumpleaños? ¿Justo hoy no puede ir al festejo de la tía Elsa? No se preocupe, si llega a ir el primo segundo, quédese tranquilo. La reunión será tan divertida como si  hubiera estado usted. Es posible que el primo cuente algunos chistes que tenía reservados para la ocasión. ¿Es usted el que discute sobre política? Si no puede asistir al evento, su tío Andrés lo sustituirá. ¿Siempre llora de manera histérica en los casamientos? ¿Y justo hoy no puede ir a la boda de su mejor amiga? Descuide, alguien ejercerá su rol, y los comentarios insidiosos que hubieran sido para usted, ahora los recibirá otra persona que ocupa su lugar. Sus vicegos hacen que su ausencia apenas se note. Podría morir en este preciso instante y sus vicegos mañana llenarán cada lugar social que le pertenecía. Eso, que podría ser motivo de preocupación, en realidad debería aliviarlo: la pesada carga de su ego puede ser llevada fácilmente en los hombros de otras personas.

(Como afirma un comentarista anónimo: no se entiende cuál es la diferencia entre un vicego y un sustituto. En realidad, parece que no la hay. Este término está destinado, entonces, o bien a cambiar de significado, o bien a irse de Exonario)

martes, 31 de enero de 2012

Exolepto

(Sustantivo. Del griego exo = fuera, del exterior y leípo = dejar)

1. Pieza que suele sobrar después de armar un mueble.
2. Pieza que suele quedar afuera después de arreglar un artefacto.

Los muebles que vienen embalados traen todas las piezas y las instrucciones necesarias. Sin embargo, siempre hay alguna madera (o plástico o tornillos, o lámina, o metal) cuya colocación y utilidad resultan insondables. ¿Para qué sirve esa cajita cuadrada que viene con las maderas del futón? ¿Por qué hay un trozo de tela entre los materiales para construir una cama de hierro? ¿Dónde se pone el pituto de plástico que supuestamente va en las puertas del placard? Aunque las instrucciones indican algún uso de ese exolepto, no podemos descifrar dónde va, cómo se coloca ni por qué habría de ser útil.
Lo mismo ocurre cuando desarmamos un reloj y lo volvemos a armar: siempre (y esto es una regla general), siempre hay alguna pieza que no puede volver a colocarse.

El término también puede utilizarse para las piezas que quedan afuera después de armar una carpa. No se aplica, desde luego, a una pieza que es efectivamente sobrante: para que sea un exolepto, se necesita que la pieza tenga una verdadera función en el sistema.

jueves, 26 de enero de 2012

Encerecer (se)

Julio Cobos, político argentino encerecido.
(Verbo. De en- y cero)

1. Multiplicar una cifra por cero.
2. Ocupar una posición equiparable a la del cero a la izquierda de un número: Alberto podría haber sido el actor principal de la obra de teatro, pero prefirió ser el acomodador.
3. Realizar un conjunto de acciones cuyo resultado final es la invisibilidad de tales acciones y del sujeto que las realiza: Trabajó una semana preparando la torta para el cumpleaños, pero el día de la fiesta llegó la nuera con una mesa dulce comprada que se llevó todos los aplausos.  
4. Aparecer en una reunión junto a alguna persona más brillante, elocuente o bella que uno: José hoy vino con su amigo Adrián. Todas las miradas estaban puestas en la larga cabellera rubia de Adrián, quien no paraba de contar anécdotas asombrosas con humor. José quedó encerecido al lado de él
5. Desaparecer misteriosamente de un ámbito (laboral, político, televisivo) después de haber tenido una notoria participación en él. Por lo general, se aplica a personas que se hicieron famosas por sus polémicas: ¿Alguien sabe qué le pasó a Pedro, que ya no se pelea con nadie por el Facebook?   
6. (Dicho de las obras de un escritor o pintor) Quemar o destruir todas las obras: No quiso divulgar sus trabajos y antes de morir decidió encerecerlos.

martes, 24 de enero de 2012

Paleosemia

(Sustantivo. Del griego paláios = antiguo y sema = señal, signo, significado)

Lo que dicen las palabras a través de su etimología.

La mayoría de los términos de un idioma tienen su origen en palabras cuyo significado era muy diferente al actual. Por ello, cada vez que pronunciamos una oración en español hacemos un espontáneo, inconsciente y ligeramente absurdo poema en latín, griego o árabe. Quien dice, por ejemplo, "Estoy entusiasmado con ir a la capital", traducido a paleosemia está diciendo "Estoy poseído por un dios con ir a la cabeza", dado que "entusiasmado" proviene del griego en-theós-tymós, que puede traducirse por "tener un dios en el alma", y capital proviene del latín caput, que significa cabeza. "Me copié en el examen" se traduciría, curiosamente, por "Me hice de una gran provisión de enjambres", pues "copia" en latín significa "aprovisionamiento" y "examen" significa "enjambre". "En la antártida no hay canícula" se traduciría por "En el lugar donde no hay osos, no hay perritas", pues "Antártida" significa "lugar contrario al ártico", y "ártico" viene de "arktos", que significa "oso" en griego y "canícula" (en alusión al verano) significa "can pequeño" en latín (pues en el hemisferio norte se ve la constelación del Canis Minoris en verano). "Tiene un cáncer en el hígado" se transforma en "Tiene un cangrejo en el higo".

jueves, 19 de enero de 2012

Algofaltina

(Sustantivo. De algo y falta)

Mala costumbre de resaltar lo que falta o lo que faltó hacer.

"Muy ricos los canelones. De verdad, exquisitos. Los mejores que probé en mi vida. Pero les faltó un poquito de sal", dice el comensal con algofaltina, dando a entender que la omisión de ese mínimo detalle desbarata irremediablemente la perfección del plato. La persona con algofaltina tiene una especial capacidad para encontrar (y señalar) casi invisibles defectos y carencias:  "Veo que hicieron un trabajo excelente. Pintaron y revocaron toda la casa. De verdad hermosa, los felicito. Ah, pero acá, justo debajo del calefón, les quedó un lugar sin pintar. Miren, acá, detrás del lavatorio, se olvidaron de revocar esta partecita. ¿Ven?". El padre con algofaltina le recrimina a su hijo, después de ver el boletín: "Nueve setenta de promedio. ¿Y por qué no diez?". La algofaltina es un padecimiento que no permite visualizar la magnitud de un trabajo hecho, sino la proporción (a menudo exigua) de la tarea que queda por hacer. Un jefe con algofaltina es peligroso, porque siempre le parecerá que sus empleados no realizan bien sus tareas: "Sí, estuvieron tres días sin dormir acomodando las sesenta toneladas de mercadería en los exhibidores. Pero, ¿qué hace ahí esa cajita todavía en el depósito, sin acomodar?
Quien tiene algofaltina suele utilizar miticodas y, en muchos casos, es propriorista.

martes, 17 de enero de 2012

Desparido

(Adjetivo. De des y parir)

1. Dícese de quien siente que hay algo importante para hacer, pero se encuentra continuamente imposibilitado de hacerlo.

¿Imagina lo que sentiría si usted tuviera que parir, pero pasaran los años y no pudiera hacerlo? El desparido sufre esa sensación: hay algo en él que espera por liberarse, por mostrarse al mundo, pero nunca puede manifestarse. Siempre hay un obstáculo que se interpone entre lo que debe hacer y la acción efectiva. Muchas veces el desparido no sabe exactamente qué debe hacer; todo lo que tiene es la sensación de que hay algo importante, que ese algo importante se viene postergando desde hace mucho tiempo, y que cada suceso de su vida (dormir, comer, bañarse, trabajar, ganar dinero, tener hijos, vomitar, divertirse, entristecerse, nadar en el mar, respirar) es una distracción o un impedimento que sólo retrasa de manera indefinida lo que debe suceder.

2. Feto que se niega a salir del vientre de su madre.

El desparido lleva una vida completamente intrauterina. Pasa su niñez, su adolescencia y su vida adulta sin conocer la luz del día y alimentado por el cordón umbilical.

martes, 10 de enero de 2012

Vacaciones

Me he tomado unas pequeñas vacaciones de Exonario, al menos por unos días. En estos momentos estoy trabajando con mi tesis doctoral, de modo que trato de invertir el mayor tiempo posible en ese tema. Las palabras y las definiciones se siguen acumulando, pero al menos por este mes la publicación será casi nula, con la promesa de retomar en breve con el mismo ritmo de cuatro o cinco palabras por semana. (Como se sabe, las promesas están para ser incumplidas, pero espero que no sea este el caso.)
Muchas gracias y nos vemos pronto.

miércoles, 4 de enero de 2012

Charla en TedX Rosario

Este es el video de la charla que di en TedX Rosario el pasado 16 de septiembre.
Hablé sobre lo que hago en este blog.

(Últimamente el blog tiene poca actividad, pero se debe a que tengo poco tiempo. Las palabras y las definiciones se están acumulando en los borradores. En cuanto tenga menos trabajo, espero retomar el ritmo normal)

jueves, 29 de diciembre de 2011

Loncoño

¡Pero si el padre de esa familia es sobrino tercero del abuelo de mi prima segunda!
(Sustantivo. Del latín longus = lejos, largo y cognatus = pariente)

Pariente lejano cuya relación parental se convierte en casi simbólica.

Mis tatarabuelos, los hermanos de mis tatarabuelos y los hijos de esos hermanos conforman meandros generacionales cuyas descendencias apenas si podrían reconocerse como parientes. La hija de la sobrina tercera de mi padre es alguna especie de prima mía, pero lleva otro apellido y ninguno de sus familiares actuales tiene relación con alguno de los míos.  Alguna vez, cuando en un encuentro casual (la sala de espera del médico o la cola del supermercado), después de mucho hablar sobre otros temas, deducimos que el apellido de ella es el de la esposa de uno de los tíos de mi bisabuelo, podemos desandar la madeja generacional hasta encontrar nuestro pariente en común. Una vez que se halla este antepasado, alguno de los dos puede exclamar: ¡Somos parientes! Pero a ese parentesco le falta sustancia, porque no es posible darle nombre a esa relación, o en todo caso, si se pudiera, se la debe reforzar con rebuscados números ordinales: ¿Yo soy tu tío abuelo tercero? ¿Mi abuelo es el abuelo segundo de la tía abuela de tu madre? A veces, después de despistarnos entre los caminos generacionales, simplemente concluimos que tenemos "algún parentesco". En realidad no somos parientes: somos loncoños. Nada nos une, salvo un lejanísimo reguero de sangre común; alguno de los padres de nuestro bisabuelos crió a alguno de nuestros abuelos, y nada más que eso. A veces ese descubrimiento es suficiente para sentir que se descubrió una nueva familia, y los loncoños organizan asados y reuniones de fin de año juntos; se visitan para los cumpleaños y se piden dinero prestado como si de verdad fueran parientes.

Las personas frívolas se sienten importantes si descubren que un actor famoso es loncoño suyo. En esos casos, tratan de "acercar" generacionalmente a su famoso. Si Lorenzo Lamas es un tío tercero, ellas dirán que es un "tío" a secas. Por el contrario, si son parientes cercanas de alguien famoso pero despreciable, dirán que son loncoños. "Yo soy descendiente de Hitler, pero no directo. Parece que Hitler era el padre de uno de los tíos segundos de mi madre"

viernes, 23 de diciembre de 2011

Teroftonia

(Sustantivo. Del griego pterón = ala y fthonos = envidia)

Envidia de los animales que pueden volar. 

¿Por qué algunos seres tienen alas y otros están condenados a vagar por la superficie, sin posibilidad de contemplar el mundo desde una majestuosa altura? ¿Por qué los designios de la presión evolutiva nos constriñeron a desarrollar pulgares oponibles en lugar de plumas? ¿Por qué es tan inalcanzable una estrella como la copa de un árbol? ¿Por qué una caída desde las alturas nos mata irremisiblemente, sin que podamos aletear a último momento para evitar el crudo golpe en el piso?
Los niños sienten la teroftonia con mucha angustia. A veces mueven los brazos con frenesí, emulando a una paloma, pero sólo logran cansarse (y de ese modo se olvidan y juegan a otra cosa). Es posible que alguna vez un niño haya dado -por azar, y durante unos pocos segundos- con alguna técnica para planear en el aire.

Quizás, si aleteáramos muy seguido, le podríamos comunicar a nuestros genes el deseo de volar y dentro de treinta o cuarenta millones de años haya en la tierra una especie alada que cumpla con nuestros deseos. Desde luego, no hay garantía de que esa especie se parezca en lo más mínimo a nosotros, y eso quizás es una buena noticia.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Horizorexia

(Sustantivo. Del griego horizónta = línea del horizonte y oréxis = apetito, hambre)

Necesidad de un panorama amplio y espacioso donde poder mirar a lo lejos. 

Los habitantes de las grandes urbes suelen quejarse de la desaparición del horizonte por culpa de las construcciones apretadas. Apenas pueden vislumbrar un trozo recortado y aleatorio de cielo, porción que incluso está sujeta a ulteriores y caprichosos cercenamientos. El hombre urbano encuentra su mirada bloqueada por la solidez opaca, ortogonal y superpuesta del paisaje edilicio. Su vista nunca puede perderse a lo lejos: añora convertirse en un erémoro, alguien cuyos ojos jamás se posan en las inmediaciones mundanas. A partir de esa modesta imposibilidad (ver el horizonte a sus anchas), siente que su espíritu está aprisionado y sospecha que le ha sido obturada una posibilidad maravillosa de su propia naturaleza. El horizonte lejano y un paisaje monótono otorgan la sensación de infinitud y magnificencia. La disposición amontonada de paredones y torres, en cambio, despierta una ligera desesperación y un suave estado depresivo.

La horizorexia es pariente de la agororexia (Del griego ágora = espacio abierto) y de la eremorexia (Del griego erémos = desierto). La agororexia es la contrapartida exacta de la agorafobia. En cierto modo, el claustrofóbico es un agororéxico.

martes, 20 de diciembre de 2011

Erémoro

(Adjetivo. Del griego erémos = desierto y horáo = ver, mirar)

1. Quien tiene la vista perdida a lo lejos mientras mantiene una conversación. 

El erémoro esquiva  (o mas bien atraviesa) nuestros ojos y nuestro cuerpo con su mirada. Mientras nos habla, o mientras nos escucha hablar, su actitud es distante y frívola, como si ninguna instancia de ese intercambio verbal le pareciera interesante.

2. Quien se distrae con algo que está en el fondo de una escena cuando debería prestar atención a la figura central. 

El erémoro en esta segunda acepción lo es también en la primera. Se lo conoce como portador del "síndrome del ojo largo": el erémoro no está atento a lo que pasa aquí; está mirando una escena que transcurre un poco más lejos, a veinte metros, tratando de entender los ademanes de la pareja que discute en el fondo del salón, u observando con cuidado al hombre que parece estar robándose una cartera. A veces sus ojos se desvían para mirar de lejos un contenedor de basura o un sillón viejo que alguien tiró en la vereda. Otras veces sólo observa la pared con cierto temor, porque creyó ver una araña. En cualquiera de estos casos, el erémoro dispensa escasa atención a lo que le están diciendo o incluso a lo que él mismo dice. 

Puede especularse con un mal llamado eremoría, un agravamiento de los síntomas que dejan al erémoro en una total incapacidad para fijar la vista en lo cercano. El erémoro sólo puede prestar atención al horizonte o a los límites penumbrosos del cielo estrellado.

Los muertos con ojos abiertos suelen ser erémoros.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Cratocripto

(Sustantivo. Del griego krátos = poder y krýbo = esconder)

Poder desconocido que tienen los superhéroes. 

Nos enteramos de que Supermán puede volar, tiene una gran fuerza y una enorme capacidad sensorial. Estaríamos tentados a suponer que conocemos la lista completa de sus superpoderes, pero no es así: cada tanto, muy de vez en cuando, tira rayos por los ojos. Si la historia lo requiere, Supermán adquirirá aun más poderes ad hoc, de acuerdo a las necesidades narrativas: se convertirá en pez, atravesará mares de lava líquida, leerá el pensamiento, retrocederá en el tiempo, volverá a la vida una vez muerto; luchará no solo contra supervillanos y alienígenas, sino incluso contra espíritus o dioses. Así, parece que la cantidad de poderes es infinita o maleable según la circunstancia: cada uno de los nuevos e inesperados poderes que aparecen son nuevos cratocriptos.
Aun cuando Batman es un típico superhéroe que no tiene poderes propios, gracias a complicadas tecnologías puede desplegar poderes nuevos e impredecibles, y casi cada superacción es un cratocripto.
A veces ocurre que el propio superhéroe no conoce sus propios poderes, o debe hacer una larga práctica antes de adquirirlo. Es el caso del Avatar Ang, el último maestro aire, quien descubrirá el dominio de las fuerzas de la naturaleza a medida que aprende técnicas. En este caso, el cratocripto está incluido en la necesidad narrativa de la historia. 

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Entropendio

(Sustantivo. De entropía [Neologismo a partir del griego en = en + tropéin = dar vueltas] y del griego paixnídi = juego)

Juego que permite cada vez menos posibilidades a medida que se avanza en él.

La física nos ha dicho que el universo se dirige hacia un estado de desorden total, en el cual los intercambios de energía serán nulos. Se dice que nuestro universo tiene entropía creciente, dado que el desorden crece. Esto significa que los estados futuros serán muy diferentes, más pobres y más simples que los estados iniciales, ricos, diversos y complejos.
Muchos juegos inventados por el hombre no tienen en cuenta la entropía del universo, pero sus reglas generan nuevos tipos de entropía. El ajedrez es un entropendio, puesto que el estado inicial es muy rico y permite un sinfín de posibilidades, pero a medida que se avanza y las piezas se van eliminando, las posibilidades disminuyen de manera drástica y no existe una regla ulterior que permita reintroducir piezas.  Lo mismo ocurre con las damas.
El pool o billar tiene la misma característica: la cantidad de bolas es decreciente, hasta que el propio universo de esa partida se destruye cuando desaparece la última bola.
Existen otros juegos, en cambio, en los cuales la complejidad va en aumento y por lo tanto no son entropendios. Es el caso de los juegos de estrategia en tiempo real (en los cuales se agregan unidades en vez de quitarse: tanques, soldados, aviones) o aquellos juegos de naipes en los que se puede "barajar y dar de nuevo" una infinidad de veces, de manera que la entropía se contrarresta con un nuevo reparto de cartas

martes, 13 de diciembre de 2011

Mentener

(Verbo. Del latín mens = mente y tenere = sostener. Literalmente, "sostener con la mente")

Pensar en determinadas cosas para mantenerlas vivas. 

A veces deseamos recordar las reglas de un juego, los pasos para armar un mueble, los números de la clave para instalar un programa o las palabras de un maravilloso poema. Si queremos mantener frescos esos recuerdos debemos hacer un esfuerzo consciente por pensarlos y repasarlos. La propia frecuentación de los recuerdos le otorga fuerza y vivacidad a su contenido.
A veces deseamos que los muertos queridos estén con nosotros. Recordar con precisión sus gestos, sus palabras, el timbre de su voz y el olor de la ropa es una modestísima forma de mantenerlos vivos.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Zoolexia

(Sustantivo. Del griego zoón = animal y léksis = lenguaje)

Capacidad de habla de los animales.

Este término puede malinterpretarse con facilidad: no se refiere a la capacidad de comunicación propia de los animales, sino a la posibilidad de que un animal hable en un lenguaje humano.
Existen rebuscadas hipótesis según las cuales los animales hablan un idioma intraducible e inescrutable para la mente humana. Según estas hipótesis, nosotros no somos capaces de interpretar sus actos de habla ni siquiera como parte de un lenguaje. Pero ese lenguaje, dado que no puede proferirse en idioma humano, no sería un acto de zoolexia.
Tampoco podemos llamar "zoolexia" a las proferencias de los loros: imitar el sonido de la voz humana no es tener una capacidad de habla. Si supusiéramos (como algunos lo hacen) que en verdad los loros entienden lo que dicen, al menos desde un aspecto pragmático, sólo en ese caso podríamos decir que tienen zoolexia. 
El término se aplicaría con total propiedad si un pez, un pájaro, un insecto o un rinoceronte pudieran hablar un lenguaje perfectamente entendible en algún idioma.

Término relacionado: Zoodiaxismo.

jueves, 8 de diciembre de 2011

Transitivesti

(Adjetivo y sustantivo. De transitivo y travesti, este último apócope de transvestista. Sustantivo: transitivestismo)

Persona que se transviste dos veces. 

El transvestista se viste con ropa del género opuesto al que por convención se le atribuye según su sexo; el transitivesti se vuelve a vestir con la ropa del género original y lo vive como una forma más rebuscada de trasvestirse.  
Si un hombre desea vestirse como mujer, y cuando está vestido como mujer desea vestirse como hombre, sus cambios de vestimenta podrían dejarlo vestido tal como estaba al principio. El transitivestismo puede generar resultados inoperantes e imperceptibles.

lunes, 5 de diciembre de 2011

Geochauvinismo

(Sustantivo. De geo, prefijo que significa "Tierra" y chauvin, del apellido de Nicolás Chauvin, patriota francés de la era napoleónica)

Creencia según la cual los hechos ocurridos en la Tierra marcan el parámetro de lo que debe ocurrir en todos los planetas. 

El geochovinismo tiene una vertiente ingenua y otra un poco más sofisticada.
Según la vertiente ingenua, el hecho de que el cielo en la Tierra sea celeste durante el día, o que la superficie esté cubierta por agua salada, son pautas de que en otros planetas también debe ser así. El geochauvinista considera que aquellos planetas cuyo cielo luce de otro color, o cuyos mares no contienen agua sino sulfuro, son anómalos, o escasos. Así, al geochauvinista le parece que las características físicas de nuestro planeta son ejemplares. Este sentido de geochauvinismo es apenas atendible, teniendo en cuenta que se basa en un desconocimiento elemental de la estructura física de los planetas.
En la vertiente sofisticada, el geochauvinismo se expresa en términos biológicos: el geochauvinista cree que la vida extraterrestre podrá tener grandes diferencias con respecto a la vida terrestre; sin embargo supone que toda vida debe contener ADN. No se da cuenta de que la estructura desoxirribonucleica de la vida es sólo un modelo posible de replicación, casualmente el que se dio en la Tierra. Quien, además, supone que toda vida en el universo constará de seres individuales que se replican, se alimentan y mueren, ha caído víctima de un geochauvinismo. En todos estos casos, el geochauvinista estará entendiendo la palabra "vida" de acuerdo a los parámetros terrestres, y pretenderá proyectar esos parámetros a todo el universo.
Algo parecido podría ocurrir con la palabra "conciencia". ¿Es posible encontrar seres conscientes en otros planetas? Parece plausible, pero la definición de "conciencia" deberá adaptarse para que pueda aplicársele a seres de una naturaleza completamente diferente de la nuestra. Seres conscientes cuyos estados mentales difirieran ampliamente de los nuestros, serían conscientes en un sentido todavía inexplorado. La segunda acepción del término "Melanobio" da una idea de lo que se quiere decir aquí.

El geochauvinismo se produce cuando se utilizan ciertos términos fijando la referencia únicamente con los hechos que se dan en nuestro planeta. No se tiene en cuenta que esos términos podrían utilizarse aun cuando la referencia fuese radicalmente diferente de la usual.

Términos relacionados: Biogeomorfo, Ciberchovinismo

jueves, 1 de diciembre de 2011

Presoleto

(Adjetivo. Del latín pre = antes y solere = soler. Sustantivo: presolescencia)

Antónimo de obsoleto: Dícese del objeto, interfaz o implemento tan avanzado que no funciona.

Mientras la tecnología obsoleta ya no sirve porque deja de ser compatible con la tecnología actual, los artefactos presoletos son igualmente incompatibles, pero a causa de que todavía no se ha difundido la tecnología que los haga compatibles. Veamos un ejemplo rebuscado y luego uno más sencillo: Muchas computadoras portátiles tienen una salida VGA para conectarse a monitores y cañones reproductores. La salida VGA es la tecnología estándar. Pero otras computadoras sólo poseen salida HDMI en reemplazo de la VGA. Se supone que HDMI es "lo que se viene". Sin embargo, la mayoría de los cañones y monitores sólo soportan la salida VGA y no tienen la posibilidad de conectarse mediante la HDMI. Tal vez la próxima generación de monitores incorpore esta conexión, pero por ahora las computadoras que la poseen no tienen medio para conectarse con esos monitores: son presoletas y por lo tanto prácticamente inútiles.   
Un ejemplo sencillo: los procesadores de texto Word tienen versiones 2003, 2007 y 2010. Si alguien ya tuviera una versión 2012 se encontrará con que el texto escrito en esa versión no puede ser soportado por quienes tienen versiones anteriores. Su adelanto tecnológico lo obligará a elaborar documentos y mantenerlos aislados en su computadora, sin posibilidad de compartirlos (a menos, claro está, que guarde sus archivos en formatos de versiones anteriores, con lo cual se pierden las ventajas de poseer la última versión). Cuando se difunda el Word 2012, en ese entonces el adelanto tecnológico rendirá sus frutos.

Quienes presumen de comprarse "lo último" en tecnología, por lo general son víctimas de la presolescencia, y deben pagar pequeñas fortunas para compatibilizar sus artefactos.

martes, 29 de noviembre de 2011

Anangiómero

(Adjetivo y sustantivo. Del griego a = negación; angizzo = tocar y méra = parte) 

Dícese de la parte defectuosa de un sistema que no se desea examinar por temor a que ya no funcione. 

Cuando un sistema posee prodiasteria, es decir, cuando opera a pesar de evidentes signos de destrucción, a veces es mejor que no se lo intente arreglar. La computadora enciende aunque se quemó el ventilador, la placa de video está suelta en el interior del CPU y la memoria RAM fue orinada por un gato. Usted sabe que, si se le ocurriera mover o limpiar algo, quizás la máquina deje de funcionar para siempre.  Tal vez, si intenta limpiar la memoria RAM, de manera involuntaria contamine con orín la placa madre; si cambia el ventilador moverá la placa de video que está suelta y generará un coctel peligroso. Algunos sistemas se mantienen operativos precisamente porque no queremos arreglarlos: nuestra intervención sólo complicaría las cosas. Nuestro propio cuerpo es anangiómero en muchos sentidos: decidimos que la operación de juanetes o el arreglo de los dientes puede generar mayores problemas que este estado de dolor y mala masticación que padecemos.

Los anastolpios son típicos objetos anangiómeros.
La diferencia entre los anastolpios, los objetos con prodiasteria y los anangiómeros es que, en los dos primeros casos, los remiendos y arreglos son deseables y contribuyen a su (precario) funcionamiento. En cambio, en los anangiómeros la reparación pone en peligro la funcionalidad.