viernes 27 de noviembre de 2009

Retroscitar


(Verbo. Del latín retro = hacia atrás y suscitare = despertar. Sustantivo: retroscitación. Adjetivo: retroscitado,a)

Resucitar en el pasado. 

¿Por qué uno debería resucitar en un tiempo después al de la muerte? Quizás es posible resucitar en un tiempo anterior a la propia vida, o a la propia muerte: en ese caso, el que es uno mismo resucitado se encontraría con el uno mismo que todavía no murió. 
La retrocitación sería una manera extrema de viajar en el tiempo. Pero sin duda plantea ciertas paradojas.
Si yo resucito con el mismo cuerpo y en el mismo día en que nací, ¿he resucitado realmente? ¿O mi cuerpo tiene dos almas, ambas las cuales son... yo mismo?
Si resucito en el pasado y realizo algunas proezas, ¿no sería concebible que antes de resucitar (es decir, cuando viví en el futuro) pudiera haber leído algún libro en donde se relataran mis propias hazañas?
Desde luego, es posible que las resurrecciones se den en universos paralelos y que, por lo tanto, yo no tenga noticia de mis yo-mismos resurrectos que andan por ahí reviviendo vidas que no he vivido.

Quizás Jesús resucitó en el pasado, o en algún futuro muy lejano. 

Un retroscitado de mí mismo no es un nosumo.

miércoles 25 de noviembre de 2009

Odontonigar


(Verbo. Del griego odoús = diente, dentadura y anoígo = abrir. Sustantivo: odontonoiga)

Abrir o destapar algo utilizando los dientes. 

Los odontólogos recomiendan no odontonigar, pero muchas veces tenemos las dos manos ocupadas y la boca puede sernos de mucha ayuda para desenroscar, destapar o tironear de algo.
Algunas personas hacen gala de su odontonoiga: confiesan que son capaces de abrir botellas, sacar corchos o desenroscar bulones oxidados con la sola fuerza de sus mandíbulas apretadas.

El término se utiliza, por extensión, para referirse a cualquier acción de apertura o destapamiento de algo de una manera insólita, utilizando sólo el cuerpo como herramienta. Se odontoniga si se es capaz de destapar una botella con la cuenca del ojo, o desenroscar un bulón con la axila, o quitar el seguro de una granada con sólo mirarlo fijamente.

martes 24 de noviembre de 2009

Hebomorfia



(Sustantivo. Del griego Hebe = diosa de la juventud y morphé = forma. Adjetivo: hebomórfico,a)

Apariencia de juventud. 

La mayoría de las personas jóvenes tienen hebomorfia: no sólo son jóvenes, sino que también lo parecen en sus actitudes, sus rasgos, sus expresiones y su vestimenta. Existen, desde luego, muchas personas que aun siendo jóvenes no tienen esa apariencia. Si existen niños desenchangados, también pueden existir jóvenes sin hebomorfia.
La hebomorfia se asocia con una vida despreocupada, ingenua, sin ataduras, sin grandes decisiones ni tragedias.  
Existen dos variantes fundamentales de la hebomorfia: la partenomorfia (del griego parthenos = doncella) y la efebomorfia (del griego ephebós = mancebo). La primera variante (la partenomorfia) se aplica a las mujeres que, a pesar del paso de los años, aparentan ser mucho menores. La efebofilia se aplica a los hombres. A veces el pelo largo, la ropa ceñida, cierta firmeza de busto y de trasero pueden dar la errónea impresión de que cierta persona es muy joven.

Sin embargo, la edad de los hebomórficos muchas veces se delata en las expresiones faciales. El cuerpo puede engañar a nuestra vista, pero la dureza de facciones que da al rostro el paso de los añoses casi imposible de disimular. Por eso, a veces, perseguimos una figura hebomórfica mientras está de espaldas, pero nos sentimos defraudados y hasta estafados cuando vemos de frente a quien creíamos era una doncella virginal (o un joven musculoso) y descubrimos su avanzada edad. Algunas partes del cuerpo de una partenomórfica / un efebomórfico dicen "veinte años", pero el rostro no se calla su "más de cuarenta y cinco, tres hijos, dos divorcios, un enfisema, seis conversiones religiosas y ocho votaciones a partidos políticos de ultraderecha"

viernes 20 de noviembre de 2009

EXONARIO CUMPLE AÑOS


Señoras y señores, tengo el agrado de comunicar que este blog, pasito a paso, ha cumplido sus TRES AÑOS. 

Exonario se ha mantenido con el mismo ritmo y entusiasmo que al principio: casi a razón de una palabra por día hábil.
Ha sobrevivido a su hermano mayor, Monstruos y Berenjenas, quien después de un par de resurrecciones cayó en un largo letargo (del que pronto se despertará)
Se mantiene cabeza a cabeza con Questasbuscando, el blog que comparto con mi (¿desaparecido?) amigo The Bug.
Exonario ha superado mis expectativas en cuanto a éxito y productividad.
- Todavía tengo "en espera" más de doscientas palabras, y cada día se me ocurren algunas nuevas.
- Gracias a una nota en diario Crítica, me hicieron una cantidad incontable de otras notas (radiales, televisivas, en medios gráficos), tal como lo anuncié en este post y en este.
- Las notas trascendieron las fronteras argentinas, y muchos diarios digitales mejicanos, españoles, venezolanos y peruanos reprodujeron algunas de las entrevistas. 
- Parece que Petinatto leyó algunas palabras de este blog en su programa de radio.
- He recibido algunas propuestas de publicación parcial, y algún atisbo de propuesta de publicación en una editorial importante (Hasta ahora, esto último no ha avanzado un milíimetro, pero no pierdo las esperanzas)

Curiosidad: En algunas entrevistas me hicieron las siguientes preguntas / observaciones absurdas o desconcertantes:

- ¿Es verdad que tuviste problemas con la Real Academia Española?
- ¿Así que la Real Academia Española no quiso aceptarte tus palabras?
- ¿Le tenés que pedir permiso a la Real Academia Española para hacer tu blog?
- ¿Estás inventando un idioma paralelo?

- ¿Por qué estaría obligado yo a usar tus palabras?

- Pero al final... ¡Las palabras de tu blog son inventadas!
- Estas palabras que inventás, ¿las copiás de algún lado?
- ¿Qué palabra de las que inventaste se usaba antes de que la inventaras?

- ¿Hay alguna definición que todavía no se te haya ocurrido?

- Mirá, te tiro una palabrita, agregala al Exonario: "Boluforro" (o "Putiguacho", o similares combinaciones de insultos) 


Y la infaltable:

- Tenés mucho tiempo libre, ¿no?


Otras curiosidades:

* El lector Julio David Auster ha sido el más entusiasta, frecuente y prolífico colaborador de este blog.
* Gracias a la difusión de este blog, una persona se comunicó conmigo para dejar el enlace a un proyecto parecido a Exonario. Les dejo el link. El blog es "cómo rompe las palabras". Hay definiciones fabulosas e insuperables (Increíble la de "la forma en la que nos imaginamos la casa de otro antes de conocerla.").
* Exonario ya lleva publicadas novecientas palabras.
* A pesar de las sensatas recomendaciones, el formato de la plantilla de este blog nunca ha sido cambiado.

* Tengo en lista de espera algunas palabras que me resisto a publicar porque quisiera reservarlas para una edición impresa de Exonario. Algunas de esas palabras fueron inventadas el mismo día en que inauguré Exonario, es decir, hace exactamente tres años. Palabras como coprocinético, eumecanocosmia, lexozoísmo, usolexia, genitrio, todavía no han aparecido en Exonario. Sus definiciones (que no voy a revelar ahora) me parecen buenas, y por eso las dejo añejar hasta que aparezca alguna propuesta que exceda el marco de este blog. ¿Una ambición sin sentido? Sin duda. Pero ya bastante poco sentido tiene inventar palabritas.


MUCHAS GRACIAS A TODOS USTEDES.
Sin lectores y sin comentarios este blog no existe.
¡Salud!

En esta foto pueden ver una parte de los papelitos en los que anoto palabras y / o definiciones. También, hay algunas ideas para Monstruos y Berenjenas. Cada papelito está escrito en los bordes, en el anverso, en el reverso. Entre ellos hay un cuaderno, la mayoría de cuyas páginas contienen palabras o definiciones:


miércoles 18 de noviembre de 2009

Micróteo


(Sustantivo. Del griego mycrós = pequeño y theós = divino)

Dios de tamaño mínimo. 

El micróteo es micropotente y su existencia es localizable en el espacio. Su tamaño es casi matemáticamente mínimo: es tan pequeño como para que no le quepa algo dentro de sí, pero tan grande como para no confundirse con un punto sin dimensiones. El micróteo es poderoso: tiene control absoluto sobre las partículas que lo rodean, aunque su alcance no va más allá de lo que está inmediatamente a su alrededor. De hecho, todo nuestro universo es obra de un micróteo: él hizo estallar en un big bang ese minúsculo e inconcebible átomo primigenio que luego se convirtió en el cosmos.
La hipótesis de un micróteo (o de varios micróteos) puede explicar mejor algunas inconsistencias de las clásicas teorías sobre lo divino. Si Dios es omnipotente, y si es todo acto, ¿por qué no actúa de todas las maneras posibles? En otras palabras, si Dios todo lo puede, ¿por qué no todo lo hace? La omnipotencia en conjunción con la actuación pura implican que cualquier cosa concebible debería existir efectivamente. Dicho en otras palabras, ¿por qué no hay milagros continuos? Un dios omnipotente debería estar actuando en el mundo, produciendo cambios visibles.
Si aceptamos la hipótesis del micróteo podremos decir: los milagros ocurren. El micróteo está actuando continuamente, pero su acción es local. Interviene provocando reacciones químicas gracias al movimiento de unas pocas partículas. O devuelve a una estrella parte de los fotones que fueron expulsadas por ella: así, actúa revirtiendo la entropía, aunque de manera parcial e imperceptible.

Por supuesto, también esta tesis tiene objeciones. Si un micróteo hizo estallar el Big Bang, ¿por qué no crea nuevos universos a cada segundo, a partir de cualquier partícula de materia? La respuesta posible a este razonamiento es que efectivamente, el micróteo crea universos, sólo que éstos se desenvuelven en una espacialidad transversal, perpendicular a la nuestra. Además, es de esperar que esos universos creados en las rasgaduras del nuestro, no tengan las propiedades físicas habituales, de modo que es muy posible que ni siquiera podamos percibirlos. Finalmente, existe una asombrosa teoría según la cual los universos creados a cada instante por el micróteo son implosivos, no explosivos. Los cuantos de materia estallarían hacia adentro, y en esa inconcebible interioridad (de tamaño negativo) se desarrollarían universos cuyas leyes físicas ni siquiera pueden conjeturarse.

martes 17 de noviembre de 2009

Emblandescer


(Del latín blanditia = caricia y scindo = cortar. Sustantivo: emblandescencia )

Dar una caricia excesivamente bruta o a contrapelo. 

Las personas mayores ( y los niños pequeños) suelen acariciar a los niños sin tener en cuenta la línea del vorticipio ni el orden del peinado del cabello. Si bien en estos casos queda clara la intención de prodigar una demostración de afecto, la ejecución del acto es torpe y a veces tiene consecuencias dolorosas.  El término también se aplica a los animales: se los puede acariciar suavemente, o emblandescer.

No siempre la emblandescencia se realiza para demostrar afecto. A veces la caricia bruta es una señal de impaciencia, de hastío o de falta de amor. Una mujer le puede reprochar a su marido: "Hace tiempo que no me acariciás; todo lo que recibo de vos son emblandescencias". El marido puede retrucar: "Te emblandezco para no darte sancachazos en la cabeza, fiambra".
Nunca celebraríamos, desde luego, que dos personas utilizaran las palabras de Exonario para demostrar su desamor.

lunes 16 de noviembre de 2009

Teripete


(Adjetivo. Del latín te = pronombre acusativo de segunda persona del singular y eripio = salvar)

Dícese de quien da soluciones que no funcionan. 

El teripete nos consigue una cita con un médico. Supuestamente ya está todo arreglado: sólo hay que llamar al doctor para acordar el día y el horario. "Yo ya le hablé, vos quedate tranquilo, él te va a atender en esta semana". Cuando nosotros llamamos por teléfono, la secretaria insiste en que no hay turnos de aquí a tres meses. Pedimos hablar con el doctor, invocamos el nombre de nuestro amigo, pero no hay caso. A pesar de que agradecimos infinitamente a nuestro amigo teripete, la solución a nuestro problema nunca se concretó.
"Te conseguí trabajo". "Al final, conseguí la beca que tanto querías". "Mirá, en este link podés bajarte la película que hace tiempo no podías encontrar". El teripete nos hace esos anuncios grandilocuentes cuyas consecuencias podrían solucionarnos la vida o alegrarnos un poco. Sin embargo, cuando queremos concretar lo que nos fue anunciado, el puesto de trabajo ya fue ocupado por otra persona, la beca al final no era una beca porque había que pagarla, y el link para la película estaba equivocado.
Conviene destacar que el teripete trata de solucionar problemas que no son "de su rubro". En otras palabras, si nuestro amigo es almacenero, cirujano, docente o cantante, nos suele conseguir soluciones para problemas que no tienen nada que ver con su ámbito habitual de trabajo, influencias y de contactos.
A veces tenemos la oportunidad de señalarle sus errores. Sin embargo, él apela a nuestra inoperancia: "yo te había dejado todo arreglado... ¿Seguro que hiciste bien lo que yo te dije?"
El teripete va por la vida cosechando elogios y agradecimientos, y quizás esté convencido de que le ha dado una mano genuina a quienes lo rodean. Habría que desconfiar, sin embargo, de quien se nos aparece ocasionalmente con soluciones para problemas por los que venimos luchando durante mucho tiempo. Si durante años uno busca un trabajo o una casa para alquilar, es sospechoso que un pariente o un amigo nos dé la solución de un día para el otro sin esfuerzo y casi con despreocupación.
El teripete nos hace sentir doblemente humillados y frustrados. La primera humillación la recibimos cuando le agradecemos prematuramente. La segunda, cuando invocamos su nombre como llave de nuestra solución, pero quienes nos escuchan dicen no conocerlo o no saber de qué les hablamos. La frustración también es doble: la que ya traíamos, sumada a la congoja de saber que, después de una breve esperanza, otro de nuestros proyectos sigue sin cumplirse.
Es ingenuidad creer que el teripete siempre se equivoca o simplemente es un distraído. A veces hay mucha maldad en sus desaprensivos anuncios de solución. Los dobletes de humillación y frustración que vienen como consecuencia de la indolente acción del teripete, muchas veces son efectos deseados y calculados por él.
Hay puntos de contacto entre el chinchulero y el teripete. El primero, sin embargo, se limita a chismes sin relevancia y todo lo que logra es una discutible ventaja argumentativa. El segundo va por el mundo esgrimiendo algo más que un chisme: sus palabras pueden arruinarle la vida a quien van dirigidas. 

viernes 13 de noviembre de 2009

Chinchulero,a


(Adjetivo. Posiblemente del latín cimex = chinche, de donde se deriva "chisme")

Dícese de quien tiene la noticia supuestamente correcta acerca de un chisme.

El chinchulero esgrime datos precisos con arrogancia y suficiencia: él tiene la posta. "Fabián Gianola es puto, eso es así". "La presidenta quiere renunciar desde hace rato". "A Julio Bocca lo echaron del Colón por ir a bailar borracho". A pesar de que se le esgrimen argumentos para atenuar o poner en duda esas afirmaciones, el chinchulero los desestima: él obtiene su conocimiento por una supuesta fuente a la que no tenemos acceso. Con pretensión de ser infalible, el chinchulero desprecia opiniones que lo contradicen  y, si hace falta, incluye más precisiones para hacernos ver que su posición es la única que adoptaría alguien que sabe. Juega con el grado de indeterminación que suelen tener todos los chismes: en última instancia, es imposible corroborar datos en cualquier tema del que sólo hay rumores. En la falta de corroboración está la fuerza del chinchulero: a menos que le muestren pruebas "de primera mano", y no simples contraargumentos, el chinchulero puede defender su posición alegando la superioridad de la fuente.
Desde luego, jamás revela cuáles son sus fuentes: ahí perdería toda su fuerza, porque su noticia se convertiría en una simple opinión más.

jueves 12 de noviembre de 2009

Hermenefélico, a


(Adjetivo. Del griego hermenías = interpretación y neféle = nube)

Persona que interpreta con precisión los enunciados vagos. 

Al hermenefélico le dicen "alcanzame eso ahí", y él entiende a la perfección "alcanzame la cuchara de la izquierda, la que está junto a la cuarta taza de porcelana y luego ponelo en el extremo superior de una de las estanterías, orientada con dirección al oeste". El problema es que quizás no le pedían eso: quizás la persona que le dio la orden inespecífica no se refería a esa cuchara ni a esa estantería, sino al frasco de pastillas para la presión. 
El hermenefélico nunca pide indicaciones claras y rigurosas, porque cree que entiende con claridad. Todo lo que su interlocutor omite, él lo infiere y lo da por entendido. El hermenefélico pregunta: "¿Te compraste el auto?". Un interlocutor vago responde: "Uy, mirá... Pfff", haciendo un gesto entre enfadado y feliz. El hermenefélico infiere: "Se compró el auto, pero lo consiguió un poco más caro de lo que le habían dicho al principio pero por suerte le bonificaron el seguro por un año. Cuando salió de la concesionario chocó y ahora tiene que pagar dos mil quinientos pesos para hacerle la trompa nueva, porque el seguro todavía no lo estaba cubriendo"

La hermenefelia puede ser una gran virtud cuando el interlocutor no sólo es impreciso para comunicarse, sino cuando ni siquiera sabe lo que quiso decir. Un hermenefélico es alguien que "pasa en limpio" los borradores de gruñidos y gestos inarticulados. Sin embargo, muchas veces sólo se encarga de hacer interpretaciones malévolas a partir de palabras o gestos poco significativos. Si alguien levanta una ceja involuntariamente, él a partir de eso interpreta toda una escena compleja llena de peripecias, desengaños, lágrimas reprimidas y maldiciones.

Existe otra acepción de este término:

1. Persona que encuentra formas muy sofisticadas en las nubes.

Las nubídeas muy complejas pueden ser vistas en el cielo por un hermenefélico: "Mirá, esa nube se parece a los pliegues de la cortina del baño de tu casa". "Esa otra nube es igual a la mancha de humedad que tenías en la cocina antes de que pintaras".

(Los nombres de las constelaciones debieron ser puestos por hermenefélicos de las estrellas. Quizás necesitemos una palabra nueva, porque "nefele" significa "nube". "Hermenastérico" [hermenías, áster] parece más adecuada, pero podemos seguir usando "hermenefélico" por metonimia)

miércoles 11 de noviembre de 2009

Dolfablo


(Sustantivo masculino. Del griego adelphós = hermano y blémma = mirada)

Mirada de reconocimiento a otra persona que ocupa el mismo espacio físico.

En los encuentros casuales por la calle, en la cola del supermercado o en una sala de espera, está permitido que dos personas se miren durante una fracción de segundo sin que esa mirada sea considerada impertinente o libidinosa. Ese rápido y fugaz encuentro con el otro es el dolfablo.
El dolfablo es casi inconsciente. De hecho, es difícil recordar el rostro de aquel desconocido que vimos cruzarse delante nuestro por la calle hace diez minutos. Sin embargo, ambos levantamos la mirada y nos vimos a los ojos. 
Si la vista del otro se detiene por más de un segundo en alguna parte de nuestro cuerpo, ya nos sentiremos incómodos. La mirada del otro no busca reconocernos; ahora busca algo más. Quizás regodearse en nuestros defectos, excitar alguna fantasía o simplemente entablar un diálogo. 

A veces las mujeres no reconocen el dolfablo; creen que las están mirando con lujuria y actúan tapándose el escote o bajándose la pollera. Ese es el caso de las pataqueras.

lunes 9 de noviembre de 2009

Peniplasta


(Sustantivo. Del griego peína = hambre y plasté =  modelado)

Necesidad de aplastar o reventar objetos.

Mientras caminamos aparece en la vereda, justo delante de nuestro paso, un envase de jugo tetra brick vacío. En ese momento descubrimos una necesidad física de aplastar la caja hasta que haga un sonido seco. Si ignoramos el obstáculo y seguimos de largo, sentiremos que nuestro pie se quedó con las ganas de algo: la sensación tensa, deliciosa y definitiva de haber destruido algo con una minúscula explosión. Cuando eludimos nuestro objeto de peniplasta nos queda la sospecha de que por fin teníamos una misión en el universo, pero nos negamos a cumplirla. 

La peniplasta se siente también cuando se desea aplastar granos, globos o bolsitas de polietileno con burbujas. Quizás se convierta en una perversión cuando el objeto de la peniplasta es una persona, una nación o una raza. "Los voy a aplastar como a una cucaracha" es una frase que denota peniplasta perversa: no sólo porque, por lo general, se dirige a personas sino también porque el propio placer por reventar cucarachas es de por sí perverso.


Si todo explotara, la vida en nuestro mundo sería aun más peligrosa. Sin embargo, según la ley de Ruckert, nada es lo suficientemente pequeño como para no poder explotar violentamente. Quienes sienten peniplasta desearían que las cosas se comportaran como si estuvieran a punto de explotar, y ellos sólo le darían el empujecito necesario para que la naturaleza marche correctamente.

domingo 8 de noviembre de 2009

Refurtar


(Palabra y definición enviadas por Francisco Falomir)


Verbo. Del catalán "Furtar" (Robar)

Regalar un objeto personal a alguien, diciendo “De verdad, quédatelo, a mi no me hace ninguna falta ya” y al cabo de un tiempo arrepentirse y pedir que lo devuelvan apoyándose en la antigua propiedad.

Robas doblemente, porque robas el regalo realizado y el objeto en sí mismo.

sábado 7 de noviembre de 2009

Escalopar / Escalopear


(Término y definición enviados por Wolfgang)


Escalopar (v. tr. de escalope con terminación verbal de 1ª conj.): celebrar que una persona ha terminado su carrera universitaria al rendir con éxito su última materia, arrojándole harina y huevos, en ordenada secuencia (harina primero, que permite que los huevos se puedan fijar sobre su superficie humana). También existe la forma:

Escalopear
(v. tr., forma frecuentativa de escalopar): lo mismo que escalopar salvo que no se respeta la secuencia precisa harina-huevos, dado que muchas veces los amigos del neograduado no llegan al festejo todos al mismo tiempo, por lo que el amable ritual se repite una y otra vez.

viernes 6 de noviembre de 2009

Noposia


(Sustantivo. Del latín non = no y possideo = poseer)

Sensación de que falta algo que en realidad se tiene.

Esta curiosa sensación se puede explicitar mejor con un ejemplo. Usted hace un conteo de los artefactos que tiene en su casa: televisor, computadora, impresora, heladera... Sabe que tiene todo eso, pero siente que en realidad no tiene heladera. "Si tuviera una heladera, podría guardar allí la comida". Uno fantasea con lo que haría si no careciera de ese artefacto.Sin embargo, tiene heladera y de hecho guarda allí la comida.

A veces soñamos durante mucho tiempo con algún artefacto. Pongamos por caso, un televisor LCD de cuarenta pulgadas. Una vez que lo tenemos, el sueño de tenerlo no se desvanece: sentimos la misma ansiedad por "comprarse un televisor LCD" que teníamos antes de comprarlo. Incluso nos ilusionamos con lo maravillosa que sería nuestra vida si tuviéramos el televisor LCD.

Esta misma sensación puede acaecernos con cuestiones simbólicas e institucionales: "Cómo quisiera tener el título de abogado", dice un abogado con noposia. "Mi sueño es algún día entrar a trabajar en la televisión", dice un famoso conductor televisivo.

La noposia es una sensación cercana al abaratramiento: las metas no se cumplen nunca aun siendo cumplidas. Una vez que estamos en la cima de la montaña, todavía queremos escalar esa misma montaña con la ilusión de llegar a la cima.


El término también podría derivarse de "non possum" (Literalmente: "no puedo"), y podría significar la sensación de que no se puede hacer aquello que efectivamente se está haciendo. "No puedo jugar al tenis", dice un tenista con noposia mientras gana importantes torneos. No debe confundirse con la nona: quien sufre noposia no siente que la próxima vez será incapaz de realizar algo, o que ya no está a la altura de realizaciones anteriores. El nopósico siente que no está ejecutando aquello que está ejecutando.

miércoles 4 de noviembre de 2009

Titanestesia


(Sustantivo. Del griego titas = titán y aisthesis = sensación)

(Palabra y definición hechas en colaboración con Juan Ignacio Guarino)

Sensación de que alguna parte del cuerpo se ha vuelto gigante. 

Esta extraña impresión sólo la han tenido algunas personas en muy contadas ocasiones. Estas personas refieren que están con los ojos cerrados, quizás acostados en la cama, y tienen la certeza de que su mano derecha o una pierna se han vuelto enormes, colosales. De hecho, las dimensiones del miembro agigantado no entrarían en la habitación. Al abrir los ojos, la persona confirma que su mano o su pierna tienen el mismo tamaño de siempre, pero la sensación de agigantamiento sigue allí.

A veces la titanestesia se proyecta más allá del propio cuerpo a ciertos objetos, y tenemos la sensación de que la mesa de luz, la cama o la habitación se han vuelto de tamaño inmenso.

La titanestesia suele ocurrir cuando se está acostado y después de algunas horas de sueño. Es una sensación tan idiosincrática que resulta difícil de comprender y de comunicar.

lunes 2 de noviembre de 2009

Engripeta


(Adjetivo. No cambia de desinencia en el masculino. De gripe)

Dícese de la persona que continuamente tiene algún malestar.

Al engripeta lo invitamos a cenar o al cine, pero siempre responde: "estoy descompuesto", "me duele la cabeza", "tengo gripe" o "se me inflamó (alguna parte del cuerpo)". Sus malestares son menores y quienes lo escuchamos podemos pensar que son fingidos. Sin embargo, no se trata de hipocondría: el engripeta de verdad se siente mal, y sospecha (a veces con razón) que una reunión en algún lugar podría potenciar sus síntomas y hacerlo sentir aun peor. A veces se equivoca.
En el trabajo ya conocen sus "mañas", y jamás cuentan con él. "No, no me pidas que lleve eso. No sabés cómo tengo la espalda". "Uy, me quedaría hasta la noche, pero ando con un resfrío y mirá, no sé si tengo fiebre". Continuamente tiene malestares vagos que jamás confluyen en una enfermedad seria y declarada.
El engripeta tiene graves problemas cuando debe comunicar qué le pasa exactamente. Sabe que se marea si viaja en ómnibus; que le duele el estómago cuando toma bebidas muy frías, que la comida con grasa le hace mal, que el frío le da dolor de garganta. Quienes lo rodean sospechan de tantos cuidados y muchas veces le hacen sádicas bromas para "curarlo". Lo dejan desnudo en medio de la nieve; le dan de comer un sandwich de grasa o de hielo; lo suben a la calesita y la hacen girar a gran velocidad. Desde luego, el engripeta se siente mucho peor y a veces hay que pedir una ambulancia.

Es un error creer que el engripeta se inventa su malestar. A un nivel inconsciente, quizás, pueda haber algo que le "haga creer" en un malestar que en verdad "no tiene". Pero esta explicación es bastante espúrea: si me duele la cabeza por una razón "inconsciente", no por eso es mentira que me duele la cabeza.

domingo 1 de noviembre de 2009

Permicto,a


(Adjetivo. Del latín per = con insistencia y amictum = cubierto, envuelto. Sustantivo: permicia)

Dícese del producto de manufactura que trae una cantidad excesiva de envoltorios. 

Muchos de los alimentos que compramos en un supermercado son permictos. Las cajas de té son de cartón, pero vienen cubiertas con una película de polietileno. Adentro, los saquitos están ensobrados, y cada sobre de papel trae otra envoltura de polietileno. La carne viene trozada y envasada en una bandeja de plástico cubierta con papel film. Nosotros la ponemos dentro de una bolsa (para evitar que chorree líquido) y luego, a la salida del supermercado, ponemos ese conjunto de envoltorios dentro de otra bolsa, haciendo una grotesca mamushka de embalajes. Una conocida marca de huevos de chocolate trae una cajita; dentro de la cajita, una delgada lámina metálica cubre al huevo de chocolate. Dentro del chocolate hay un juguete.

Hay comerciantes que fomentan la permicia. Si compramos un regalo, a toda la cadena de envoltorios ellos le agregan su propia bolsa de papel madera con membrete y moño, y luego una bolsa grande de polietileno.

Por lo general, la permicia aumenta cuando el fraccionamiento del producto es cada vez menor. El azúcar por kilo no suele tener permicia; la caja que contiene un kilo de sobrecitos de azúcar sí. 

Un bombón de chocolate, envuelto en chocolate y puesto en una cajita de chocolate, ¿es un producto permicto?

Quejacer


(Palabra y definición enviadas por Elizabeth Auster)

(s. m. derivado de queja y de quehacer)

Ocupación, negocio o tarea de realización tan obligatoria e ineludible como molesta y/o pesada, por lo que dicha realización va siempre acompañada por gimoteos, protestas y groserías.

Independientemente de nuestro género, clase u ocupación, todos tenemos algunas obligaciones cotidianas que no nos gustan y difícilmente podamos delegar en alguien más. Debido a estas características, cuando ya no podemos eludirlas, nos avocamos a ellas quejándonos por todo el período que dure nuestra actividad.
Los quejaceres pueden ser esforzados (mover un mueble pesado para limpiar debajo de él), aburridísimos (clasificar y archivar las facturas de servicios), o asquerosos (recolectar y desechar las deposiciones de nuestras mascotas).

sábado 31 de octubre de 2009

Préstumo


(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(prefijo pre-, anterior; infijo epentético -st; infijo propio del esperanto -um que indica cosas abstractas):

Dícese de lo relativo al período anterior al nacimiento de una persona; es el antónimo de póstumo.

Todos sabemos que existen escritores visionarios, como Jules Verne, por ejemplo, que fueron capaces de describir, de manera bastante minuciosa, inventos que aparecerían muchísimos años después. Incluso Cyrano de Bergerac (el real) habló de los viajes a la Luna con unos trescientos años de anticipación. Pero también en la pintura existieron artistas con este don. Ellos estaban al acecho de unas facciones de las que se pudiera olfatear que irían a pertenecer, siglos después, a algún personaje famoso. No veían a la persona contemporánea, que debía posar pacientemente y dejar de lado por algunas semanas su vida cotidiana para beneficio del genio de la paleta, el pincel y los óleos, sino al famoso por nacer (algún día, más o menos remoto). Véase si no el retrato que acompaña este artículo. Fue pintado en 1766 por Alan Ramsay (Edimburgo 1713, Dover 1784) y en él se plasma la figura de una persona que tiene un parecido extraordinario con Lionel Messi. Ramsay, evidentemente, tuvo esa intuición genial. Messi nacería 221 años después, en otro país, en otro continente, jugaría al fútbol, que todavía no se había inventado. Él no se dio por vencido y tanto insistió que convenció a un tal Jean-Jacques Rousseau, filosofastro si los hubo, y que no dejaría ninguna huella importante de su existencia, para producir esta obra maestra préstuma.

Término relacionado: precarnación.

jueves 29 de octubre de 2009

Gosnirar


(Del griego geúsein = saborear y oneíros = sueño)

Quedarse paladeando un sueño luego de despertarse. 

Cuando nos despertamos con una fracción de recuerdo de un sueño, no queremos que la realidad de vigilia nos invada de manera repentina. Los tenues hilos de una compleja trama onírica requieren de reflexión y esfuerzo para salir a la luz.Queremos unos cuantos minutos de cierta atmósfera onírica, de silencio, de inmovilidad para recordar por qué el payaso salía del carrito con hormigas; por qué había gente famosa comiendo en la cocina de casa (que no era la cocina de casa) y por qué los extraterrestres mataban sólo a los que no salían del hotel. Sólo después de mucho trabajo, de inducciones fracasadas y de tanteos provisorios, aparecen las sucesivas revelaciones: el payaso era mi amigo Roberto que hacía una rutina en la que volaba porque sus hijos querían pochoclo (y por eso el carrito con hormigas); la gente famosa comía pochoclo con hormigas para levantar la autoestima (en una fase anterior del sueño, los famosos no eran famosos; eran amigos de la infancia y un plomero y otro payaso); los extraterrestres estaban en un patio escondidos tras las madreselvas y sólo eran gatos o telarañas, o una especie de gatos de plasma y telaraña y payasos.
El inmenso placer (y la sorpresa) que causa ir descubriendo las disparatadas conexiones causales entre lo que simula ser una única trama onírica (al menos así lo entendemos a través de la ísula); la curiosa mística de bucear en un recuerdo que lucha por escaparse de nosotros es lo que llamamos gosnirar.   
A veces de tanto bucear recuperamos (o inventamos) algunas hebras del sueño perdido. Otras veces somos víctimas de la xenometamorfia y recordamos sueños que han soñado otras personas.

miércoles 28 de octubre de 2009

Folograma


(Sustantivo. Del griego faulós = defectuoso y gramma = letra)

Falta de ortografía no considerada como tal y que, por lo tanto, tiende a pasar desapercibida.

Hay errores ortográficos groseros y evidentes: ausencia de H, extrapolación de V por B o de C por S. Otros suelen ser menos impresionantes y a veces hasta tolerables: la perixia y la falta de mayúsculas figuran entre ellos.
Sin embargo hay formas de escribir ciertas palabras que, a pesar de contener algún error, en muchos casos no se considera como tal o tiende a pasar desapercibido. Es el caso de las oraciones interrogativas y exclamativas en los cuales no hay un signo de apertura ("A vos te parece?"); algunos casos de acentuación en palabras graves para resaltar la segunda persona del singular ("Compráte", "Decidíte"); la utilización de comillas innecesarias ("Oferta" $ 4 "el kilo"), la proliferación de puntos suspensivos ("Estuve...todo el día... pensando... en ti"), la enumeración con comas donde debe ir punto y coma, la utilización del signo "+" en lugar del adverbio "más", el cambio de una palabra por otra inexistente ("paupérrimo" por "pobrísimo",  "desbrozar" por "debruzar"), o el punto después de un signo de interrogación o exclamación (¿Te parece?. Estoy convencido) o el uso de doble o triple signo de interrogación o exclamación ("¿¿¿A usted le parece lo mismo???").
Todos estos son ejemplos de fologramas.

¿Puede detectar usted algún folograma en este mismo post?

martes 27 de octubre de 2009

Entroposemia


(Sustantivo. Del griego entropía = vuelta y sema = signo. Término técnico)

Reducción del espacio semántico a partir de la creación de nuevos conceptos. 

La definición no aclara demasiado, de modo que nos veremos en la obligación de explicarla.
Exonario se ha propuesto crear términos para nombrar campos semánticos que todavía no tienen nombre. Con cada concepto nuevo, se reduce el espacio posible para crear nuevos conceptos y, por lo tanto, va habiendo cada vez menos lugares semánticos. Con cada palabra nueva, el universo de posibilidades para crear conceptos se reduce. Un ejemplo sencillo: antes de la creación de la palabra "mesa", usted todavía podía inventar ese concepto. Una vez que fue creado, ya se llenó el espacio para la posibilidad de conceptualizar la noción de mesa. Si suponemos que la cantidad de conceptos posibles es limitada, con cada nuevo concepto que vamos creando queda cada vez menos por crear. La disminución de esa posibilidad creativa es producto de la entroposemia. Si creemos en la entroposemia, algún día no podremos poner nuevos nombres, ni siquiera a las cosas imaginarias.

La entroposemia es una vana especulación: el campo de conceptos posibles que aun no tienen nombre (la orfanosemia) es infinito, y no parece tener sentido decir que el espacio se va reduciendo. El concepto "mesa" sólo es una perspectiva semántica; podríamos buscar otro concepto (otra perspectiva) desde la cual darle nombre a las mesas. Cada situación de la vida humana puede generar diferentes, impredecibles y novedosas conceptualizaciones, y las situaciones son siempre distintas.
 
No confundir la entroposemia con la angusemia.

lunes 26 de octubre de 2009

Avenor


(Sustantivo. Del latín ad = hacia y venire = venir)

Sensación de futuro.

Las películas en las que se recrean escenarios medievales o antiguos intentan transmitirnos una sensación de exotismo arcaico. En cambio, cuando se nos muestran imágenes de ficción especulativa acerca del futuro, algunas veces se nos intenta provocar una melancólica sensación de sobriedad, frío de metal brillante y atardeceres con un cielo muy azul surcado por tenues y silenciosas naves espaciales. Todo lo que ocurre en ese tiempo parece ligeramente sagrado. Nos da la impresión de que los habitantes de ese tiempo se "sienten en el futuro", como si para ellos mismos ese presente fuera un tiempo más alto, más valioso que el nuestro, el del "pasado". Esa "sensación de futuro" que les atribuimos a las personas del porvenir y que nos invade al pensar en su tiempo y en su mundo, es el avenor. 
Si alguna vez ingresamos a un imponente lugar con pisos y paredes de granito brillante, en uno de cuyos rincones se encuentra algún producto tecnológico desconocido y fascinante, también tendremos ese sentimiento. De hecho, el avenor nos invade cuando nos compramos una computadora nueva, o un televisor, o algún aparato raro y soberbio. (O un rompenueces muy brillante o  una corbata luminosa: algunas personas no necesitan demasiado para sentirlo) Nos parece que por un instante espiamos en el mundo del porvenir y esa deliciosa sensación de sabernos espías del futuro forma parte del avenor.

domingo 25 de octubre de 2009

Prequiversa


(Sustantivo. Utilízase en plural. Del latín pre = antes; acquiesco = dormir y verto = dar vuelta, girar)

Vueltas que se dan en la cama antes de dormirse.

Un insomne que no se ha levantado de la cama puede decir que pasó la noche "haciendo prequiversas". Si hubiera dado vueltas en la cama estando dormido, el término ya no se aplica.
Las prequiversas son totalmente conscientes. Durante los quince minutos iniciales, cuando uno recién se acuesta, sólo se gira para encontrar la posición más cómoda. Cuando el sueño tarda en llegar y las horas pasan, las prequiversas son inquietas, desesperadas y suelen acompañarse de bufidos y golpes de puño a la almohada.
A veces de tanto hacer prequiversas las sábanas se desacomodan, las frazadas no cubren los pies; se comienza a sentir calor y el suave clima de la cama caliente se convierte en un ecosistema desagradable e infernal del que hay que huir por un rato. El exceso de prequiversas parece generar algún tipo de fricción y fuerza centrífuga que se llevan consigo la poca paciencia que nos queda para aguardar al demorado sueño. 

sábado 24 de octubre de 2009

Ofimovilidad


(Palabra y definición enviadas por Ignacio Pérez Constanzó)


(Sustantivo. Del latín “officium” (función, tarea, trabajo) y de “movilidad”. De este término se deriva su adjetivo: “Ofimovente”)

Aptitud de una persona que consiste en variar de oficio o trabajo .

Hay ancianos de los que uno sabe que fueron panaderos, pero que nos sorprenden cuando cuentan “en esa época en que era cartero...”. Así, siempre ha habido gente que cambiara de oficio, y así hay casos de personas que han sido submarinistas, plomeros y agrimensores, o filólogos semíticos, despachantes de aduana y enfermeros.
Los motivos por los cuales los ofimoventes cambian de tarea son varias: el ascenso social, la vergüenza, la inhabilitación laboral, la guerra, la ausencia de demanda del oficio anterior, el odio al trabajo anterior, el escapismo a toda una vida anterior o, simplemente, que un trabajo siempre se había considerado temporario, no definitivo. Pero las causas son tan variadas como los ofimoventes, y así se han dado casos de médicos cirujanos que han pasado a ser políticos o planchadores de sombreros, y de reinas de la belleza que han pasado a ser tejedoras o cosechadoras de frambuesas.

Puede utilizarse el término a quien tiene dos trabajos, como a quien es oficinista de correos durante la semana y domador de leones los fines de semana; pero es un uso impropio porque más que ofimoventes, se trata de pluriempleados.

jueves 22 de octubre de 2009

Hidraquira


(Sustantivo. Del griego hydrós = líquido y kithára = cítara)

Inequívoca sensación de que algo líquido nos ha caído en la ropa.

¿Por medio de qué sentido detectamos la presencia de una gota de helado o de gaseosa resbalando por la remera, o cayendo sobre el pantalón? Ese sutil estremecimiento como de una pequeña cuerda tensándose es la sensación propia de la hidraquira: apenas una vibración en unas pocas texturas que se contactan con nuestro cuerpo. Gracias a ella nos percatamos de una nueva mancha sobre la camisa y nos acusamos de ser tan torpes.

miércoles 21 de octubre de 2009

Carcinófemo,a


(Sustantivo. Del griego carcinos = cangrejo y femí = decir. Sustantivo: carcinofemia)

Quien hace advertencia acerca de posibles enfermedades.

Las madres y abuelas practican una suave carcinofemia: "abrigate para que no te agarre tos", "comé bien para que no te pongas débil". Sin embargo, el término tiene todo su peso cuando se advierte de terribles enfermedades para asustar y limitar las acciones de los demás. "Ojo, Juan empezó con un dolorcito de cabeza y cuando fue al médico ya tenía un cáncer incurable". "Si seguís practicando tenis, el brazo derecho te va a quedar inútil".  "¿Tu bebé anda jugando con la arena? A mi hija le agarró una infección por la mugre del arenero". "Seguí comiendo carne y te va a dar una úlcera".  Según el carcinófemo, debemos llevar una vida temerosa y frugal, evitando sutiles e impensados peligros, los cuales sólo podrían evitarse gracias a su advertencia.

A veces, el carcinófemo apela a un supuesto conocimiento de los médicos que nos van a hacer un tratamiento: "¿Te vas a hacer atender con González? Ese tipo operó a una amiga mía y le dejó una tijera adentro". "Si te operás los huesos de los pies con Javier Caro, olvidate de caminar"; "Si querés ir derecho al cementerio, atendete con Gómez. Yo te advierto nada más"

El carcinófemo sabe de su poder. Una madre quedará inquieta si le dicen que su hijo se puede enfermar. Quien está a punto de operarse sentirá temor si sospecha de la integridad profesional de sus cirujanos.   Aun cuando no crea en lo que dice el carcinófemo, la inquietud estará presente. El carcinófemo lo sabe, y ese temor que genera le da aun más poder.

Para que el trabajo del carcinófemo sea completo, es necesario que se eche mano de una historia terrible con una profusión de detalles inquietantes: un pariente cercano, un amigo o él mismo que casi mueren por culpa de pequeñas insonsciencias. El relato debe ir acompañado de diagnósticos médicos insuficientes, descuidos profesionales y peripecias con obras sociales y hospitales. No debe faltar el medicamento mal administrado, las secuelas inesperadas y el lamento infinito del enfermo quien, en su agonía, murmura "por qué no te habré hecho caso".

Términos relacionados: morboncha, inescrupulapismo.

lunes 19 de octubre de 2009

Decacocho



(Sustantivo. Del latín deca = diez y coctus = cocido)

Alimento que se recicla y se vuelve a cocinar varias veces. 

Un tomate puede ser parte de una ensalada. Si queda algo de ese tomate, puede utilizarse -junto con otros tomates- para hacer un tuco.El tuco puede ser parte de una tallarinada. Si sobran tallarines y algo de tuco, es posible hacer una tortilla de tallarines. Los restos de la tortilla pueden mezclarse con brócoli, zapallito, cebolla, berenjena y huevo, y de ese modo hacer un salteado de vegetales. Si a los restos de esa comida se le agregan más vegetales, vinagre, salsa de soja y arroz, tenemos un chop suey. Lo que sobre del chop suey podría procesarse y convertirse en el relleno de un sushi. Las sucesivas transformaciones del alimento inicial y de los agregados conforman un decacocho.

La palabra tiene una similitud etimológica con "bizcocho", que se deriva de "Bis" y "coctus": "cocido dos veces".

Hoy tenemos la certeza de que las tortillas de vegetales y las albóndigas de los restaurantes chinos son peligrosos decacochos, de dudosa higiene y procedencia. Nuestras bisabuelas, en cambio, alimentaban a sus familias numerosas gracias al ingenio para procesar cuidadosamente una y otra vez las mismas sobras hasta volverlas irreconocibles.

En la olla donde se cuece un decacocho pueden haber restos de comida que ha itinerado de sartén en cacerola desde hace quizás uno o dos meses atrás. Parte de lo que uno come en un decacocho tiene orígenes remotos e inciertos.

domingo 18 de octubre de 2009

Morboncha

(Sustantivo. Del latín morbus = enfermedad)

Sucesión de males que terminan desembocando en la muerte y para los cuales no se da diagnóstico preciso.


A veces alguno de nuestros conocidos comienza a desfilar entre especialistas a medida que su salud se deteriora. Cada médico le da un diagnóstico parcial y para nada alarmante: lo suyo es estrés; usted tiene un problemita en el oído; su estómago secreta un poco más de ácido estomacal; su colon es lento; el dolor de las muñecas se debe a la postura; la hinchazón en los pies es sólo producto del poco ejercicio. Sin embargo, a pesar de estos resultados, los síntomas empeoran o aparecen otros nuevos y al final de todo el proceso el paciente muere de manera repentina. La causa de la muerte es, casi siempre, "paro respiratorio", lo que equivale a decir que "se murió porque dejó de respirar". Sólo en ese instante y de manera retrospectiva los forenses especulan con posibles causas asociadas a los síntomas: "quizás no era sólo estrés; tal vez los mareos no eran causa del problema en el oído; en una de esas no era que el estómago secretaba más ácido, sino que una bacteria estaba influyendo en esa secreción; posiblemente se haya generado una infección en el colon; si las muñecas y los pies dolían, entonces había retención de líquidos y eso a causa de una afección relacionada con la glándula suprarrenal...".
Todo ese proceso de diagnósticos insuficientes y parcelarios, de deterioro y de profundización de los síntomas puede llamarse morboncha.
Conviene aclarar que los médicos con los que se atiende el paciente no son inescrupulapios ni irresponsables: ellos en verdad no encuentran mayor gravedad en la sintomatología que se les presenta.  

Coloquialmente, cuando alguien pregunta de qué murió un pariente, puede decir que la causa fue "morboncha", lo que equivale a decir: "murió de un montón de pequeñas cosas que jamás, ni de a una ni todas juntas, podrían haber provocado la muerte"

(Estoy convencido de que esto debe tener algún nombre en bioética, pero no lo pude encontrar)

Discolectivia


(Palabra y definición enviadas por Enzo Valls)



Fenómeno que consiste en esperar siempre el colectivo que tarda más en pasar. 


Por ejemplo: si en una determinada esquina de una determinada ciudad paran tres determinados colectivos, cuando una determinada persona espera el colectivo A pasarán primero el B y el C (no necesariamente en ese orden y no necesariamente uno solo de cada uno), pero cuando espera el B, pasarán primero el A y el C, y cuando espera el C pasarán primero el A y el B. El fenómeno es simple solamente en apariencia. Su complejidad queda demostrada si consideramos que en la misma esquina esperan el colectivo otras personas en número altamente variable, las cuales tienen todas la misma percepción y consecuente sensación de tener siempre mala suerte, aunque esperen colectivos diferentes. Se dice que este fenómeno fue estudiado por primera vez por un discípulo de Murphy, quien afirmó que a quienes no les asalta esa sensación cada vez que esperan un colectivo es porque son, a saber: personas sumamente afortunadas, personas excepcionalmente sanas de mente, turistas (sobre todo extraterrestres), famas y/o esperanzas.

sábado 17 de octubre de 2009

Deboludear


(Palabra y definición enviadas por Elizabeth Auster)

(Verbo. Unión de “devolver” y “boludear”)

Devolver algo a alguien, en tal tiempo y forma que hacen imposible su aprovechamiento.

Una pelota se pasa a otro jugador de un modo que le resulta más ventajoso al rival; un libro vuelve a nosotros cuando ya no hay tiempo de corregir la monografía que estábamos preparando para incluir en ella las citas de dicho libro; un vestido se nos regresa acompañado de gratitud y disculpas, pero con manchas imborrables y el mismo día que pensábamos usarlo: son ejemplos de deboludeos cotidianos.

viernes 16 de octubre de 2009

Agragraviar

(Verbo. De agravar y agravio)

Aclarar o corregir una expresión ultrajante con otra aun más ultrajante.

Alguien con desparpajo suelta la frase: "Ustedes los negros no tienen la misma inteligencia que los blancos". Cuando un oyente indignado pide una rectificación de esa expresión racista, el orador continúa: "Pido disculpas si ofendí a alguien. Yo sólo quise decir que la mayoría de los científicos y médicos son blancos, pero los negros son buenos deportistas". Ante las reacciones de escándalo, el orador decide poner paños fríos: "Yo sólo dije que los negros son inferiores, pero no fue en el mal sentido. Es una inferioridad para ciertas cosas, nada más. Son casi normales" Antes de que lo linchen, se defiende: "Como representante de una raza superior, les garantizo que si fueran blancos entenderían y estarían de acuerdo conmigo, pero su inferioridad mental los hace reaccionar así". Cuando recibe los primeros golpes suelta: "Lo que yo digo es que con mucho esfuerzo, estudio, dedicación, agachar la cabeza, ustedes los negros podrían llegar a ser casi casi como humanos"

Homero Simpson es un clásico agragraviador: después de haber dicho en una filmación que la vida con su esposa e hijos era un infierno, se defiende ante Marge: "Lo que quise decir es que el matrimonio es como un ataúd y cada hijo es un clavo más que le agregan"

Las miticodas son, sin excepción, agragraviantes.

jueves 15 de octubre de 2009

Microdélico,a

(Adjetivo. Del griego mikrós = pequeño y délomai = manifestarse)

Quien tiene militancia en cuestiones mínimas e insignificantes.

Este término se aplica a (y tiene su origen en) dos comerciantes de mi barrio.

Uno de ellos es vendedor de diarios. En su puesto de venta tiene colgado un cartel que aproximadamente dice: "No vendo diarios de la Capital. Los diarios de Buenos Aires son pura mierda". Lo curioso es que, excepto por un único periódico local, toda la prensa gráfica que llega a mi ciudad es de la Capital Federal: si no vende lo que viene de afuera, su oferta se ve severamente limitada. El vendedor microdélico entabla una lucha solitaria, silenciosa y desigual con poderosas empresas gráficas que jamás se enteran de (ni les importa) que un oscuro diariero del interior considere que sus productos son una mierda.

Otro es un almacenero. Su lucha no sólo es pequeña e invisible, sino también contradictoria. No vende cerveza porque no le interesa "que la gente ande en pedo por ahi". Sin embargo vende vodka, whisky y licores. Esta contradicción aparenta tener un justificativo: "la gente no toma bebidas blancas ni licor por la calle". Sin embargo, también vende vino en caja y no tiene reparos en expender a menores.

Todos tenemos alguna microdelia en nuestra vida. No compramos ropa de determinadas marcas, no leemos libros de Bucay, no caminamos por calles que llevan nombre de conquistadores, no escuchamos programas de TV en los que aparezca Guido Suller, no llenamos formularios que tengan letra chica, no estudiamos la obra de científicos evolucionistas, no publicamos palabras con el sufijo "-filia" en Exonario. Pensamos que esa firme, cotidiana e invisible militancia de a poco va corroyendo las entrañas de un enemigo difuso y volátil, y creemos que con ello nos ganamos un modestísimo cielo.

miércoles 14 de octubre de 2009

Fopádira

(Sustantivo. Del provenzal feupo = tejido de seda de algodón y del latín dirae = malos presagios)

Sensación de inquietud y ligera repulsión que provocan los muñecos.

Los muñecos tienen algo abominable.
Un osito de peluche es suave y esponjoso, pero imita un poco la contextura de alguien gordo, sobreprotector y ligeramente psicópata.
Un títere tiene vida y gracia sobre los dedos del titiritero. Fuera de él, es un despojo deshuesado y exánime, más repugnante que una cucaracha a medio aplastar.
Las marionetas, los monigotes, los peluches y los payasitos necesitan de un contexto para volverse adorables. Fuera de ese contexto, provocan un ligero temblor y cierto deseo de no mirarlos. Mirarlos mucho hace que se muevan, y no queremos que a la frágil estantería de nuestra cordura se le salgan algunos clavos.
Los muñecos son inocentes en la cuna del bebé, mientras el bebé duerme o juega. Son perversos cuando el niño no está en la cuna y ellos todavía miran el cielo raso desafiantes y sin parpadear. Aun más perversos se vuelven cuando siguen allí inmóviles con su mirada descarriada una vez que el niño ha muerto por una enfermedad repentina y misteriosa. Diabólicos hasta lo inverosímil son, si aparecen en otras partes de la casa, si desaparecen o si hablan imitando la voz del niño muerto.

La golemización provoca una reptilesca fopádira.

martes 13 de octubre de 2009

Fuesia

(Sustantivo. De fuese, se fue)

Desconcierto y malhumor que produce atender la puerta y descubrir que quien tocaba timbre ya se ha ido.

Quienes viven en un pasillo al fondo conocen esta experiencia: escuchan el timbre furioso dos o tres veces; se ponen apurados una remera o un pantalón para salir, recorren decenas de metros hasta la entrada principal y cuando abren la puerta se quedan perplejos mirando hacia ambas direcciones de la vereda. El que nos buscaba ya no está; se ha resignado a que no lo atendiéramos y se ha ido. Quizás traía una buena noticia o un urgente pedido de auxilio; tal vez era un pariente de otro país que venía a dejarnos su herencia millonaria o un amigo que buscaba un desesperado consuelo para evitar su suicidio inminente. Ahora no está: nos deja con la imaginación de los múltiples escenarios por los cuales nuestra vida se podría haber desarrollado; nos hace pensar en los rostros de los posibles visitantes y nos hace creer que, de verdad, algo bueno nos estaba esperando y lo perdimos por no ser rápidos para abrir la puerta.

La fuesia puede ser extraña e inaudita: a veces sólo tardamos unos segundos en atender la puerta, pero el impaciente visitante ya se ha marchado.

Este término se aplica también al teléfono: cuando alcanzamos a atender, quien nos había llamado colgó. Sin embargo, si queda registrado el número, el desconcierto disminuye mucho y en rigor ya no puede llamarse fuesia.

lunes 12 de octubre de 2009

Ochichurra

(Sustantivo. Posiblemente del griego augá = huevo y churra = coloquial para pene)

Cerbatana ancha con la que se lanzan huevos podridos.

Las ochichurras son especializados lanzadores de proyectil que tienen gran utilidad para las expresiones de descontento ante una exhibición masiva (teatro, fútbol o evento político) y facilitan la tarea de arrojar elementos contundentes a grandes distancias. Algunos modelos son plegables y fáciles de ocultar: pueden llevarse de incógnito bajo la faja del frac o dentro del calzoncillo. Se pueden utilizar para arrojar huevos, frutas, vísceras y pequeños animales.

domingo 11 de octubre de 2009

Apoquinalgia

(Palabra y definición enviadas por Antonio Martínez)


(Sustantivo derivado del castellano apoquinar: pagar algo de mala gana, y del griego algos: dolor)

Dolor intenso que produce por lo general al ruin o tacaño un gasto económico a su entender excesivo.

Para el apoquinálgico grave cualquier mínimo quebranto de moneda produce este intenso dolor.
La apoquinalgia puede ser sólo psícológica o en los pacientes más afectados de tipo psicosomático, ocasionando incluso náuseas, destemplanza o fiebre ligera.
Puede también ocasionar desmayos y privaciones si el apoquinálgico es víctima de robo, timo o alzamiento de bienes por la autoridad competente.

sábado 10 de octubre de 2009

Turbinillo

(Palabra y definición enviadas por F. Falomir desde España)

(Adjetivo, del latín Turbo)


Dícese del niño que desarrolla gran actividad, pareciendo que está en varios sitios a la vez.

Estos chiquillos, apoyados en su gran fuerza motriz, describen hipérboles y tangentes sin parar,
y ocupan por mera probabilidad estadística todos los lugares de la estancia donde se encuentran, con lo cual acaban por arrollar los objetos valiosos que se encuentran a su alcance.

jueves 8 de octubre de 2009

Sispectivo,a

(Adjetivo. Del latín sinister = izquierdo y spicio = mirar)

dícese de quien debe recibir las noticias de primera mano y ser invitado especialmente para que no se ofenda.

Es común que en acontecimientos importantes (mudarse a una nueva casa, tener un hijo, acceder a un nuevo trabajo) no todos los conocidos se enteren de manera directa. Pues bien, hay algunos que jamás se acercarán a felicitar a quien inicia su nueva vida si no se les da el privilegio de la noticia directa y de primera mano. "¡Pero cómo no me llamaste a mí primero! ¡El carnicero lo sabía antes que yo!", nos reprocha acaloradamente el sispectivo. Incluso, cuando se entera de la novedad, pone condiciones que deben ser cumplidas sin discusión: "Cuando me invites un asadito, voy a ver la nueva casa". "Ahora que te dieron el trabajo, podés invitar una ronda de vermouth con los amigos". El sispectivo cree que su presencia merece la más completa pleitesía. Si no la obtiene, se ofende.

El término "sispectivo" nace de la acción de "mirar hacia la izquierda" ante una ofensa. El ofendido no nos mira directamente a la cara; sin agachar la cabeza esquiva, desafiante, nuestra vista. La palabra tiene una gran afinidad con "despectivo". El despectivo (del latín de y spicio) es el que nos observa "desde arriba". El sispectivo, entonces, es el que nos observa "desde la izquierda".

miércoles 7 de octubre de 2009

Equicopcio

(Verbo. Del latín aequus = igual y coopto = elegir)

Situación en la que se debe elegir entre falsas opciones.

En la góndola del supermercado se ofrecen dos clases de yerba mate, una de marca A y otra de marca B. Supuestamente, podemos optar entre ambas yerbas. Podemos deliberar acerca de las virtudes y cualidades de una marca sobre otra, pero habremos caído en la trampa del equicopcio si en realidad los envases de ambas marcas tienen el mismo tipo de yerba.

Los supermercados ofrecen otros equicopcios. Supongamos que se exhiben dos productos: un producto A a un precio razonable y otro producto B, de la misma calidad y cantidad, a un precio exorbitante. La elección se verá forzada al producto A, y sólo compraremos el B por descuido. No hay verdaderas alternativas cuando una es patentemente mejor.

La computación nos suministra un ejemplo perfecto: frecuentemente, el sistema operativo nos pide tomar ciertas decisiones: "¿Desea imprimir el trabajo o guardarlo en un archivo?". Elegimos "Imprimir el trabajo". Inmediatamente aprece un cartel que dice: "La impresora no está disponible. ¿Desea imprimir el trabajo o guardarlo en un archivo?" Nótese que en los ejemplos anteriores -las compras en el supermercado- podríamos escoger al azar alguna de las alternativas. En este caso, hay que escoger la (única) opción correcta para que el sistema pueda realizar alguna operación.

Quizás toda nuestra vida es producto de equicopcios y vivimos creyendo que hemos tomado decisiones difíciles y acertadas, cuando en realidad sólo elegimos la única opción disponible.

El equicopcio es el resultado contrario al que ocurre cuando se extramala.

martes 6 de octubre de 2009

Síncoro,a

(Adjetivo. Del griego sym = con y jórion = lugar, zona. Literalmente "que comparte la misma zona")

Desconocido con el que nos cruzamos muy seguido en nuestras actividades cotidianas.

Sin ser un vecino, ni un compañero de trabajo o estudio, el síncoro se cruza con nosotros de manera sistemática ya sea en el supermercado, en el ómnibus, en el consultorio del dentista, en la iglesia o en la cola para pagar el teléfono. Los breves y precarios encuentros no alcanzan para cruzar la barrera del silencio: nunca dialogamos con nuestros síncoros ni nos saludamos; apenas alcanzamos a esbozar una ligera sonrisa (nunca un saludo) de reconocimiento.

Los síncoros son recíprocos si ambos reconocen que se encuentran muy seguido. A veces, por supuesto, esto no ocurre: mi síncoro no se da cuenta de la cantidad de veces que se ha cruzado conmigo, y por lo tanto, para él, yo no soy su síncoro.

Existen casos sorprendentes de síncoros que se encuentran no ya en su vida cotidiana, sino en lugares muy alejados, exóticos e improbables. Si dos personas desconocidas, en el lapso de dos semanas se encuentran en la cima del Himalaya, en un tren a Kuala Lumpur, en una gruta en una playa desolada de Brasil, en un restaurante en Praga, en la estación de trenes de un pueblito en Siberia y luego en un OVNI después de ser abducidos por extraterrestres, diríamos que son síncoros, aunque nos gustaría aplicar un término que sirva para revelar lo asombroso de esos encuentros.

lunes 5 de octubre de 2009

Formiciar (se)

(Verbo. Del latín formica = hormiga)

Palparse frenéticamente para encontrar un celular o una billetera.

Ante la melodía estridente y repentina del celular, una persona comienza a palparse. Esa actividad no dura más de cinco segundos, pero en ese lapso ha recorrido cada uno de los bolsillos de su ropa, su portafolios, su bolso o su cartera. La persona se ha formiciado.

Este término no se aplica cuando la palpación se hace pausadamente y con tranquilidad: sólo puede usarse cuando la operación se hace de manera desesperada y en unos pocos segundos. Por eso, cuando buscamos la billetera, sólo nos formiciamos si sospechamos que alguien nos la ha robado o si no la encontramos en el bolsillo esperado: en ese caso, buscamos enloquecidos en cada pequeño vericueto del pantalón o de la campera ante la mirada impaciente de la cajera del supermercado que espera nuestro dinero.

El término se deriva de "hormiga" y hace alusión al acto de darse palmadas en el cuerpo para matar a las hormigas que se han subido en él (algo que ocurre cuando uno se sienta sobre un hormiguero), y también puede aplicarse a este caso.

viernes 2 de octubre de 2009

Cataleco,a

(Adjetivo. De catálogo)

Quien en sus conversaciones tiene tendencia a dar una profusión de datos o instrucciones precisas y puntillosas.

Con el cataleco no se puede tener una conversación distendida y amable. Si le preguntamos "¿Qué vas a hacer hoy?", él nos contará con lujo de detalles cada uno de los eventos que tiene planeado para ese día, discriminados por hora y actividad. "A las once u once y cuarto voy a caminar al parque unos cuarenta y cinco minutos, a las doce o doce y diez me compro una ensalada de frutas, me la como en diez minutos, luego descanso frente al arroyo otros cinco minutos, salgo a caminar una hora más, vuelvo a casa, a la una y media me tiro a dormir una siestita; cuarenta y cinco minutos después me doy un baño de no más de diez minutos y después voy a recorrer las vidrieras para comprarme un traje para la fiesta de casamiento de Juan y Angélica, y un par de zapatos para ir a cenar esta noche con mi novia"

Cuando un jefe es cataleco suele ser complicado cumplir sus órdenes. Sus instrucciones siempre tienen una gran cantidad de datos que sería imposible recordar si no se anotan. Sin embargo, él cree que con sólo dar las directivas de manera oral, podemos cumplir con su pedido: "Cuando llegue a su computadora, abra el archivo XDEX, luego vaya a la pestaña "Configuración avanzada", tilde la casilla "Siempre preguntar" y luego, cuando se habilite el menú a partir del tilde, ponga en el segundo casillero el número de IP de la computadora del servidor que es 192.164.1.11, o también puede ser 192.164.1.10; luego le aparecerá automáticamente el valor de las puertas de enlace que no deben ser diferentes entre sí. Después acepte, vaya a "Cargar configuración" y copie los valores que estaban en la parte de abajo de la pestaña anterior, los que aparecen en la pestaña "IP Externo"; péguelos en el casillero de control y le aparecerá una pregunta, apriete "sí" y se abrirá un nuevo menú en el que se le pedirá la clave de registro que es TOPACIO23. Cuando introduce esta clave le va a aparecer un mensaje de error, usted acepte y le va a dar lugar a poner una nueva clave. En ese caso, ponga CALIGULITA y se abrirá la otra barra del menú -la que estaba bloqueada-. Ahí ponga el tilde a la casilla "siempre preguntar" y luego, cuando se habilite el menú a partir del tilde, ponga en el tercer casillero el segundo número de IP de la primera computadora que está conectada en red. Bueno, bueno, ¡A laburar, vamos!"

jueves 1 de octubre de 2009

Poscordia

(Sustantivo. Del latín post = posterior y cor = corazón)

Tendencia a recordar algo cuando ya no sirve o cuando es difícil de ejecutar.

Podemos estar durante horas visitando blogs, viendo videos y dejando comentarios. Pero en el preciso instante en el que pulsamos el botón "apagar" de la computadora, recordamos que debíamos imprimir un trabajo o terminar una planilla. Basta con que Windows se esté cerrando para que el recuerdo de las obligaciones se active de inmediato. Seguramente, si no cerrábamos la computadora, jamás habríamos recordado las tareas pendientes.

Este fenómeno puede extenderse a una multitud de ámbitos. Nuestro jefe nos hace una pregunta y no sabemos qué contestar. Cuando ya se ha alejado furioso por nuestra inoperancia, recordamos la respuesta. También, solemos recordar que había algo importante para decir cuando nuestro interlocutor ya se subió al ómnibus o al avión, o nos damos cuenta de que debíamos pasar por el supermercado recién cuando ya hemos guardado el auto en el garage.

miércoles 30 de septiembre de 2009

Nulipsismo

(Sustantivo. Del latín nullus = ninguno, nadie e ipse = mismo. Adjetivo: nulipsista)

Si el solipsismo es la doctrina según la cual "sólo existo yo" (solus ipse), el nulipsismo es aquella posición filosófica según la cual nada ni nadie existe, ni siquiera quien emite el enunciado de que nada existe.

Si bien la propia formulación del nulipsismo parece contradictoria en su enunciado (después de todo, el simple hecho de creer en el nulipsismo parece implicar que hay algo que cree), existen sensaciones nulipsistas.

Los estadíos de amnesia temporal parecen estar cerca del nulipsismo. Sin embargo, existe un mejor ejemplo: quienes sufren ataques de pánico, suelen sentir que no están aquí, pero que a su vez no están en ninguna parte. Esa vertiginosa sensación -en la que el yo se desconoce a sí mismo- es patentemente nulipsista.

Las doctrinas filosóficas que buscan desenmascarar los procesos cognitivos del yo suelen ser nulipsistas. Daniel Dennett propone que nuestra conciencia es en verdad un gran teatro que se monta a partir de elementos puramente físicos. Un teatro que nos "hace creer" que somos seres conscientes, pero en verdad sólo somos unos robots muy complicados. Tras las bambalinas de ese teatro, no hay actores sino neuronas, sinapsis, intercambios químicos y eléctricos que actúan por puro poder causal, sin saber siquiera el papel que están desempeñando en la obra.

(Nota: me asombra que este término no se le haya ocurrido a algún filósofo. Como siempre, hice una búsqueda en Google para saber si "nulipsismo" existía, y me encuentro con esto. Me resulta curioso; del solipsismo al nulipsismo hay un solo paso. ¿Por qué nadie lo dio a través de esta palabra?)

martes 29 de septiembre de 2009

Hiérago

(Sustantivo. Del griego hierós = sagrado o hierón = templo)

1. Masa de agua líquida que flota en el aire como una nube.

2. Monstruo mitológico flotante de agua caliente.

El agua líquida suele estar contenida en ríos o mares; el agua gaseosa suele flotar en forma de nube. Si alguien hubiera visto grandes cantidades de agua líquida voladora, habría visto un hiérago.
No hay informes documentados acerca de este fenómeno, pero siempre es bueno tener una palabra para nombrarlo en caso de que se diera.

Existe una acepción más afín con la etimología:

3. Templo sagrado con paredes, columnas y techo de agua líquida.

Los hiéragos se mantendrían en pie gracias a la fe de los visitantes del templo, o bien gracias a un milagro divino.

lunes 28 de septiembre de 2009

Fonófeno

(Sustantivo. Del grigeo phoné = voz y fáino = manifestarse)

Sonido o voz escuchada sin que nadie la haya articulado.

Un hombre está en la habitación del fondo y escucha que su mujer lo llama desde el comedor. Cuando el hombre va al comedor y pregunta qué necesita, la mujer se encoge de hombros y dice que nunca lo llamó. El hombre ha sufrido esa desconcertante alucinación acústica llamada fonófeno.

A veces el fonófeno es impreciso; es sólo un grito o una voz que se parece a la de alguien conocido. Otras veces, en cambio, se escucha claramente una secuencia de palabras bien definida: "Raúl, vení al comedor que ya están los ravioles con salsa putanesca".

No siempre se escuchan voces de alguien que está presente, o de alguien humano. Podemos escuchar la voz de un muerto o el ladrido de un perro. A veces el fonófeno puede ser colectivo: muchas personas escuchan claramente la voz de otra que en realidad no habló. Pero el fonófeno más desconcertante es el que consiste en escuchar la propia voz hablando desde otro lugar de la casa.

El fonófeno es la contrapartida acústica del escófeno.

sábado 26 de septiembre de 2009

Extegrante

(Término y definición enviados por Daniel Os, blog: Lo más importante se quedó afuera)

(Adjetivo. De exo = por fuera y tego = cubrir)

Miembro de un plantel que cumple sus funciones eludiendo la condición de integrarse formalmente en un grupo y participar de su dinámica.

Un extegrante suele ser un profesional comprometido aunque sus funciones las cumple sólo luego de ser convocado telefónicamente, ya que en la oficina jamás se encuentra. Jamás forma parte de la gestación de las novedades aunque luego se lo entere de todo, y es amigable aunque sistemáticamente haya rechazado todos los compromisos sociales a que fue convocado.

viernes 25 de septiembre de 2009

Nomaspito

(Adjetivo femenino. De no, más y pito)

Mujer madura que en su juventud fue conocida por su escandalosa vida sexual y que, con el paso del tiempo y los desengaños ha optado por vivir en castidad y sin pareja, y se dedica a actividades ecológicas, asistenciales o religiosas.

La nomaspito suele ser una mujer de inusitada belleza y glamour. Es común que esta mujer se vuelque a la vida solitaria cuando la belleza empieza a declinar, y no en el momento más esplendoroso de su atractivo.

jueves 24 de septiembre de 2009

Farmacosemia

(Sustantivo. Del griego pharmakós = medicamento y sema = signo)

Reparación o restauración de la riqueza semántica de un término.

Cuando el paso de los siglos produce semiólisis en ciertas palabras, cada tanto aparecen analistas del lenguaje que deciden restaurar el valor original de esos términos, olvidado por los usos restringidos o desviados.
El término "prejuicio" recibió farmacosemia de parte del filófoso Gadamer: en Verdad y Método, pretende restaurar el valor de "juicio no fundamentado", sin necesidad de agregarle valoraciones negativas.
Trabajos similares se han hecho a lo largo de la historia con otras palabras: "Física", que originalmente se refería a toda la naturaleza y en el siglo XVII pasó a denominar una ciencia o un tipo de educación corporal; "Dios", que en su acepción originaria significa un ente concreto y palpable que actúa en el mundo para referirse con el tiempo al ente abstracto e invisible del cristianismo.

Mientras muchos personajes de la política, economistas, periodistas y en general todo aquel que aparece en televisión se dedican a la semiólisis, algunos lingüistas, sociólogos y filósofos trabajan en la farmacosemia.

miércoles 23 de septiembre de 2009

Semiólisis

(Sustantivo. Del griego séma = signo y lisis = disolución)

Destrucción o disminución de la riqueza semántica de una palabra.

Existen palabras que fueron gestadas para referirse a amplios y variados contextos semánticos, pero que con el paso de los siglos pasaron a referirse a uno o dos de esos contextos originales, o a otro muy diferente. En todos estos casos, la palabra pierde fuerza semántica y se convierte en un signo cuya referencia se ha disminuido y fosilizado. Muchos signos pasan a tener una existencia casi inerte en las bocas de sus hablantes, quienes no tienen en cuenta toda la amplitud semántica que ese término supo tener.
"Máquina" originalmente se refería a todo "ingenio de la imaginación" (El griego "mechané" tiene en cuenta esa acepción, y queda algún resto de ella en la palabra "maquinación") Sin embargo, hoy se la usa para referirse sólo a aquellos ingenios que poseen pautas mecanizadas. Por eso, llamaríamos "máquina" a un automóvil, pero no a una novela. Sin embargo, ambos son productos del "ingenio de la imaginación". La semiólisis ha afectado a esta palabra, puesto que su campo semántico se ha visto restringido por nociones mecanicistas: sólo es máquina lo que posee comportamiento autómata.
Con el término "prejuicio" ocurre algo parecido: se suele pensar en un juicio de valor negativo. "Tengo prejuicios raciales" se interpreta, indefectiblemente, como "Tengo prejuicios raciales negativos". Sin embargo, en la noción de "prejuicio" están contenidas tanto las valoraciones negativas como las positivas. La semiólisis ha trabajado para que este término perdiera la mitad de su referencia, esto es: la interpretación del prejuicio con valor positivo.

Existen otras palabras para las cuales el proceso de semiólisis ha seguido un camino inverso: palabras para las cuales la referencia se ha ampliado y diversificado tanto que poseen una multitud de significados. Tal es el caso de "política", "dialéctica", "ecología", "ideología", "filosofía", "perspectiva", "ser" y muchas otras. La diversificación opera de tal manera que parecen referirse a todo o a casi todo, pero con un grado de inespecificidad tal que se vuelven inaplicables. Quienes deseen usar estos términos, muchas veces deben aclarar en qué sentido los usan (y se exponen a que los interlocutores critiquen ese sentido), o bien pueden usar sin aclarar (y se exponen a que sus interlocutores los critiquen por ambiguos o por usar palabras vacías)

Una palabra que ha sido afectada por semiólisis se denomina semiolito. El semiolito es el despojo semántico que quedó después de siglos de semiólisis.

martes 22 de septiembre de 2009

Semiastenia

(Sustantivo. Del griego sema = signo y astheneía = debilidad)

Incapacidad de referirse a algo con corrección, exactitud y/o profundidad por insuficiencia de vocabulario.

El lenguaje y la realidad comparten sus pliegues. Parece imposible encontrar una diferencia en el mundo si el lenguaje no moldea nuestro pensamiento, y casi siempre un repertorio pequeño de palabras condiciona íntimamente las posibilidades de encontrarse con el mundo. "¿Cómo estuvo la fiesta?", "¿Qué te parece este arco iris que tenemos frente a nosotros?", "¿Cómo es el rostro de esa mujer?", "¿Qué opinás de la casa que se pudo comprar Joaquín con tanto esfuerzo?", "¿Qué te parece mi anillo?". Si ante esta variada batería de preguntas sólo podemos responder "lindo", estamos sufriendo de semiastenia.

Un semiasténico no podría hacer distinciones importantes o, de poder hacerlas, no las sabría expresar. La utilización de bastos términos comodín (como "coso", "lindo", "bueno") revelan una profunda semiastenia.

Existe una semiastenia natural del propio lenguaje y que no tiene que ver con la falta de vocabulario: la propia realidad supera con creces al lenguaje, y la vida nos impone situaciones nuevas para las que no hay palabra posible. En este caso, la semiastenia no tiene que ver con la falta de vocabulario, sino con la falta de fuerza semántica del lenguaje humano: mucho de lo que quisiéramos expresar es imposible, y cuando hablamos sólo damos una pálida figura de lo que hubiéramos querido decir.

lunes 21 de septiembre de 2009

Psicrótico,a

(Adjetivo. Del griego psiché = alma y chréma = cosa)

Persona poseída por un objeto inanimado.

Si bien sólo pueden tener alma los seres vivos, podría pensarse que de algún modo misterioso cada objeto inanimado tiene cierto tipo de esencia que podría invadir y enquistarse en un cuerpo humano. Si el alma humana puede animar un muñeco de plástico (como en la película Chucky), o una casa (como en Monster House), ¿por qué no creer que el alma o la esencia de un muñeco, o de una casa, podrían poseer el cuerpo de una persona?
El psicrótico podría estar poseído por un vaso, una mesa, el mar Caspio, una galaxia, una colección de latas de cerveza o alguna parte de su propio cuerpo.

¿Es paradojal que alguien esté poseído por su propio cerebro?

domingo 20 de septiembre de 2009

Comificar

(Palabra y definición enviadas por Circe)

(Verbo. De coma. Adjetivo: comificador)

Acción de colocar comas innecesarias en los escritos.

El comificador desconoce totalmente las convenciones sobre los signos de puntuación. Asimismo, la coma se ha constituido en su razón de ser y justificativo de su escritura. Tanto así que desconoce por completo al punto y coma, ningunea al punto y los guiones o los paréntesis aclaratorios han sido prácticamente desterrados de los escritos.
Por otra parte es un persona muy insegura y continuamente corrige lo que comificó. Ejemplo:
el perro ladra debajo de la mesa.
El gran comificador pondrá: El perro, ladra debajo de la mesa.
Cuando se le explica que, por convención, no va coma antes del verbo, devuelve el escrito tachoneado y así: El, perro, ladra, debajo de la mesa. Se le vuelve a explicar y así sucesivamente con excesivos gastos de papel y tinta.
Para el comificador la posibilidad de tachonear los escritos de los otros y generar nuevos usos de las comas es una muestra de poder y definde sus comas con su vida y a los gritos. Finalmente, si se le hace notar su error con algún diccionario o mostrándole la página de la RAE el comificador aduce que están completamente equivocados y continua insistentmente y hasta el final del día colocando comitas arbitrarias en todo aquello que cae en sus manos

sábado 19 de septiembre de 2009

Fobofobia

(Palabra y definición enviadas por Pablo Conte, Unservidor)

(del griego phóbos: miedo)

Trastorno de salud emocional que se caracteriza por un pánico intenso y/o rechazo desproporcionado ante situaciones de trastornos de salud emocional que se caracterizan por un pánico intenso y/o rechazo desproporcionado.

Así como quien padece francofobia tiene sentimientos de odio o miedo para con los francamente franceses, el fobifóbico sentirá lo mismo para con todo tipo de fobia.

viernes 18 de septiembre de 2009

Vércubo

(Adjetivo. Del latín versus= dado vuelta y cubo = yacer)

Si el íncubo es el demonio masculino que se posa sobre la mujer para tener relaciones y el súcubo es el demonio femenino que yace bajo el hombre, el vércubo es el demonio que adopta la forma de un hombre para tener relaciones con un hombre, o de una mujer para tener sexo con otra mujer.
Según ciertas creencias, la homosexualidad puede ser producto, o bien de una posesión, o bien de una seducción demoníaca. En el primer caso, el "demonio de la homosexualidad" está dentro del cuerpo de quien se ve atraído por personas del mismo sexo, y ese demonio puede ser expulsado con exorcismos. En el segundo caso, un vércubo ha despertado pasiones homosexuales mediante una inducción externa, sin necesidad de poseer el alma de su víctima, pero seduciéndolo mediante la consumación de un acto sexual que despertará para siempre la pasión por el mismo sexo. Esta pasión, al contrario de la que surge por la posesión, no puede exorcizarse, pues es la propia alma del individuo la que siente apetitos homosexuales.

jueves 17 de septiembre de 2009

Obsector / Obsectriz

(Adjetivo. Del latín ob = por, a causa de y seco = cortar, segar. Sustantivo: obsección)

Dícese de la unidad, arma, pieza o elemento que provoca un desequilibrio en un juego y que vuelve obsoletas o virtualmente inútiles al resto de las unidades, armas, piezas, o elementos.

Quienes no estén familiarizados con los videojuegos de estrategia en tiempo real, podrán entender este concepto por analogía con el ajedrez.
En el ajedrez existen tres piezas con poderes diferentes pero valores aproximadamente similares: el caballo, la torre y el alfil. Existe, además, una pieza cualitativamente superior que es la dama. La dama combina en una sola pieza las funciones de una torre y de un alfil, de modo que en el momento de la coronación de un peón, siempre es preferible una dama antes que un alfil o una torre. La dama se convierte, entonces, en una opción obligada y dominante para desplegar todo el potencial agresivo del juego: es la obsectriz del ajedrez.

En los videojuegos la variedad posible de obsectores es casi infinita. Si existe un arma o una unidad que conviene utilizar en todos los casos, hemos encontrado un obsector en el juego. Si de tres opciones (cuchillo, hacha y rayo láser) siempre va a ser preferible una de ellas (por ejemplo, el rayo láser), entonces las otras dos son obsoletas y la preferible se convierte en la obsectora. En los juegos de estrategia en tiempo real, existen unidades o estrategias obsectoras. Quizás hay una variedad de tanques, aviones y soldados para construir, pero puede ser conveniente dejar de lado toda esa variedad para construir un tipo particular de tanques que resulta claramente superior frente a cualquier ataque enemigo. Las unidades obsectrices, debido al particular desequilibrio que generan, motivan estrategias dominantes: no importa qué haga el enemigo; siempre será preferible construir o equipar esas unidades en vez de elegir otra estrategia.

Ejemplo concreto: en el Command & Conquer Zero Hour (un juego de estrategia del año 2004), existe una unidad llamada Humvee que puede equiparse con cinco soldados y así ganar el poder de fuego de cada uno de ellos. Dado que al principio del juego (cuando las defensas enemigas no son lo suficientemente poderosas) esta unidad es casi letal, siempre será conveniente equipar un humvee con soldados y atacar tempranamente al enemigo. Esta unidad no tiene rival, y por lo tanto se convierte en obsectriz. La estrategia que se puede realizar con ella es una estrategia dominante: siempre es preferible a cualquier otra estrategia.

Conviene hacer notar que todo juego realmente interesante contiene unidades o piezas equilibradas. Las piezas obsectrices hacen que se reduzca el número de estrategias viables: si mediante la creación de tal o cual unidad queda garantizada una ventaja clara, ¿por qué apelar a otra estrategia?

(Nota: la palabra "obsección", sustantivo derivado de "obsector", aparece en internet, pero en todos los casos por un error ortográfico: han querido poner "obsesión". Curioso: 949 páginas en las que se comete el mismo error)

miércoles 16 de septiembre de 2009

Ergomorfizar (se)

(Verbo. Del griego ergon = trabajo y morphé = forma)

Adquirir la personalidad típica y esperable de acuerdo al empleo o actividad que se realiza.

Cada ámbito de trabajo impone una serie de pautas de conducta. Con el tiempo, esas conductas se internalizan y en la personalidad del trabajador se genera una mímesis con su actividad. Si, además de esas pautas de conducta, el trabajador adquiere opiniones, gustos e ideologías que son típicamente esperables por su actividad laboral, decimos que el trabajador se ha ergomorfizado: ya no puede ver el mundo desde otra perspectiva que no sea la relacionada con el trabajo.
Si el empleado burocrático entiende que debe maltratar a los que hacen cola para pedir un sello; si piensa que todos los que hacen trámites son idiotas; si está convencido de la utilidad y grandeza de su actividad laboral; si cree que los sellos, los formularios, las formas y los artículos son de vital importancia no sólo para su desempeño, sino para la vida humana en general; si pasa el día sentado y se va enchuleguizando, el empleado se ha ergomorfizado.
Si el maestro se ensarmienta, compra revistas de actividades prácticas para recortar, tiene ideas ingenuas y fascistoides acerca de los alumnos y la educación, habla mal de otros docentes, utiliza con sus alumnos un puñado de estrategias y actividades fosilizadas que ha conservado a lo largo de las décadas y cree que su trabajo es el más importante del mundo, este docente se ha ergomorfizado.
Si el disc jockey cree que los enganches de música y las luces son de vital importancia; si escucha los rankings musicales, si está atento al tema del momento, si entabla disputas musicales con otros disc jockeys, si usa vestimenta típica, si tiene una postura tomada acerca de cuál música se debe bailar y cuál no; si no puede entender que otros desconozcan (o no les importe) último tema de Thalía o el nuevo paso de baile, este disc jockey se ha ergomorfizado.

La sensación de que el propio trabajo tiene una importancia trascendente es propia de quien ha sido ergomorfizado: ya se es incapaz de tomar distancia de la propia actividad, y se mira con un dejo de desprecio a otros gremios. Según el taxista ergomorfizado, los docentes son vagos y su trabajo es denigrante. Según el almacenero ergomorfizado, el taxista es un demente enloquecido que corre por la calles atropellando peatones. Según el docente ergomorfizado, el almacenero es un pobre tipo mediocre, codicioso e inflacionista que vive encerrado en un lugar lleno de latas y fideos. Cada trabajador ergomorfizado, desde su lugar alienado, piensa que los alienados son los demás.

No todo trabajador se ergomorfiza. Sin embargo, la presión de los patrones, del entorno y de los compañeros que en muchos casos es efectiva, sistemática y masiva, genera una fuerte tendencia a la ergomorfización.

Existen trabajos que generan mayor propensión a la ergomorfización.

martes 15 de septiembre de 2009

Revorflejar

(Verbo intransitivo. Del latín reverto = regresar y flecto = doblar. Sustantivo: revorflexión)

Desandar el camino de una multitud de asociaciones mentales aparentemente arbitrarias.

El concepto es árido, de modo que trataremos de aclararlo con algún ejemplo.
A veces nos sorprendemos a nosotros mismos por la idea que ocupa actualmente nuestra mente: ¿Por qué extraño motivo estoy pensando en Beatriz Olave, la madre de Rodrigo el cantante de cuarteto? De inmediato, tratamos de desandar el camino de las asociaciones, y unimos ese pensamiento con otros: quise saber qué hora era, busqué el reloj, hay un tema del grupo "8:40" que se llama "El Reloj"; el grupo "8:40" está o estaba integrado (entre otros) por uno de los hermanos del cantante Rodrigo; en ese grupo la señora Beatriz Olave participaba activamente pidiendo palmas en los recitales. La cadena de asociaciones fue espontánea, no premeditada ni totalmente consciente; sólo cobra inteligibilidad en el momento en que se desanda el camino.

Aun en los momentos de mayor pereza, nuestra mente no se detiene. Cada idea o situación nos remite a un recuerdo o una emoción, y esa nueva circunstancia a su vez nos remite a otros recuerdos. La propia dinámica mental nos permite unir en un instante una enorme cantidad de ideas y no siempre somos conscientes de la exacta concatenación que vamos haciendo.
De vez en cuando, sin embargo, detenemos el fluir para observar nuestro proceso mental y a partir de ese proceso recontruimos la tortuosa génesis de la idea presente. A ese acto de reconstrucción de la retrospectiva mental la llamamos revorflejar.

Cuando la revorflexión se aplica a los sueños, se denomina hipnorancia.

sábado 12 de septiembre de 2009

Más noticias

Gracias a la nota que me hizo Patricio Barton en el Diario Crítica, unos cuantos medios se pusieron en contacto conmigo.

El Diario "El Día" de La Plata, en el programa "Arde la Ciudad"; Radio Belgrano AM 950; Canal 3 de Rosario, programa "Plan A" (En vivo vía Skype); Rock & Pop (Rosario);

Locales: Denis Navarrete de FM La Red; Fm Universal; Ricardo Margo en "Café x medio".

Y para la semana que viene tengo una nota para Radio Vitoria del País Vasco y una nota televisiva que había quedado pendiente del lunes anterior.

Y gracias a la nota para la Agencia Efe, Exonario ha tenido su difusión en Revista Eñe (Edición digital y Edición impresa), Diario El País y una gran cantidad de periódicos digitales.

No tengo los enlaces a las radios ni al programa televisivo, pero en cuanto los tenga, los colocaré en el blog.

Gonzalo del Valle Inclán me ha mandado un enlace hacia su particular "Revoluccionario", un exonario ilustrado, algunas de cuyas palabras tienen una notable cercanía con este exonario. (Por ejemplo, "Dorminguear" es apenas una variante gramatical de "Dormingo", término que nos acercara la lectora Marita Caillaux para el concurso Exonario del año 2007)

Muchas gracias a todos.

viernes 11 de septiembre de 2009

Zorrajero,a

(Adjetivo. Probablemente de zorro y cerrajero, esta última haciendo referencia a la capacidad para abrir conversaciones. Quizás, y de manera un poco más improbable, de forrajero, en el sentido de forraje que hace alusión a la mezcla y abundancia de cosas poco sustanciosas.)

Quien aprovecha un breve diálogo de cortesía para contar una historia trágica.

Al zorrajero lo saludamos por la calle o en cualquier encuentro ocasional. Él, sin embargo, con su historia al acecho, no entiende la retórica de las preguntas de cortesía. "¿Cómo estás? ¿Qué tal está tu familia?", preguntamos con inocencia. "Uy, no sabés... Si te contara. El otro día vino mi hermana de España y se murió". Muchas veces su relato queda allí, truncado, a la espera de otra obligada pregunta de nuestra parte: "¡Cuánto lo siento! ¿Y cómo fue?"... "Mirá, no me quiero ni acordar, pero mientras bajaba por la escalera del avión se le engancharon los dos cordones de los zapatos y terminó rodando. Se le quebraron las costillas. La llevaron al hospital y estuvo tres días internada hasta que el día que le iban a dar de alta se atragantó con el hueso de un pollo y se murió". Sin quererlo, a partir de un saludo, nos hemos visto sumergidos en un maremagnum de detalles escabrosos acompañados de lágrimas y sollozos. Ya no podemos irnos sin antes ensayar un pésame, dar un abrazo reconfortante o un improvisado discurso en el que se resalte lo hermoso que es vivir a pesar de las tragedias.

El zorrajero no suele ser cronocléptico: su historia es breve y concisa; somos nosotros quienes nos vemos en la obligación de profundizar en sus detalles para no ser descorteses.

jueves 10 de septiembre de 2009

Noctifremio

(Sustantivo. Del latín nox = noche y fremitus = vibración palpable y audible)

Crujido espontáneo que suelen hacer los muebles y, en general, los objetos inanimados.

Las cosas que en apariencia están quietas y mudas de vez en cuando nos recuerdan que en verdad todo se mueve y nos sorprenden con su curiosa y perpetua dinámica. Las maderas, los plásticos y los metales se retuercen, se contraen, se tensan y cada tanto dejan oir su queja espectral en la oscuridad.

Es frecuente que escuchemos los noctifremios en el silencio sombrío de la noche, y de esa circunstancia se deriva su nombre. Sin embargo, todo el tiempo las cosas están crujiendo, rechinando y chirriando, sólo que esos agónicos resuellos quedan opacados por los ruidos habituales del día.

En momentos de silencio absoluto, un placard o una alacena crujen una o varias veces, de manera irregular y discontinua, y nos sobresaltamos por un segundo. Luego recordamos que los placares también tienen alma: un alma hecha de moléculas inquietas, de electrones frenéticos y de asombrosos quarks. Toda estructura quieta, doblemente quieta por el silencio y por la noche, tiene sin embargo una existencia extenuante y revolucionada como el centro ígneo de una estrella.

Existen noctifremios irregulares y poco marcados; hay otros rítmicos y claramente perceptibles. A veces el noctifremio parece una voz, y a veces la voz dice cosas coherentes. A veces no es el alma del placard la que habla; a veces es un alma humana o demoníaca que vaga por la casa y se vale de noctifremios y de placares para comunicarse o para atormentarnos.

miércoles 9 de septiembre de 2009

Quísero

(Sustantivo. De la interpretación de una palabra mal escuchada)

Palabra mal escuchada que le otorga un sentido absurdo o improbable a una frase.

"Estuve todo el día haciendo abominables"; "Deberías matarte el cabello"; "Estos tomates son ricos y pulgosos"; "Me compré un fierro guardián"; "Hagan el examen sin hablar y sin callarse". En todos estos casos hay una palabra que se malentiende, pero por el contexto general suele ser posible reconstruir el sentido correcto, a menos que la interpretación sea muy malintencionada.

Muchas veces percibimos quíseros en las conversaciones fragmentadas que por casualidad escuchamos por la calle, en la cola para un banco o en una sala de espera. "... Y no tuvo falsa protesta, comió pero entre cadáver y cadáver le dio un ataque de frescura..." . En estos casos, los diálogos son enigmáticos y ridilóquicos y suele ser muy difícil reconstruir una interpretación que no sea descabellada.

El quísero es la contrapartida oral del escarrín.

Los quíseros también permiten asuciar.

martes 8 de septiembre de 2009

Reseptancia

(Sustantivo. Del latín assectari = acechar y reptare = reptar. Variante: resechanza. Adjetivo: reseptántico,a)

Sensación de que hay alguien escondido en algún lugar de la casa, o detrás de uno mismo.

Muchas veces tenemos la certeza de que alguien se está moviendo a nuestras espaldas. Sentimos la vibración del aire, intuimos una presencia en el placard o al otro lado de la puerta. Sin flores de gazol ni escófenos ni builgoñas que sirvan de manifestación, podemos asegurar que no estamos solos.
Las películas de terror coquetean con la reseptancia. Un individuo solo, en la oscuridad, mira hacia los costados sin querer ver si efectivamente el monstruo está en su habitación. Muchas veces, ese monstruo es sólo el gato, que salta repentinamente para crear un efecto de terror vacío y espurio. Así, la reseptancia puede verse defraudada: no sólo no hay alguien acechando; sino que su capacidad para intuir seres ocultos bajo la cama o dentro del sótano se revela como ilusoria.

La reseptancia suele sentirse en soledad, aunque puede haber casos de empatía reseptántica: dos o más personas sienten inexplicablemente la presencia de alguien escondido y acechante en algún lugar cercano.

Conviene aclarar que la reseptancia sólo es tal si no hay ningún indicio sensorial de que alguien está escondido. Si escuchamos ruidos en la alacena, no hay reseptancia: los ruidos delatan que efectivamente hay alguien (un hombre, una rata o un kiliópsico), pero para que exista reseptancia sólo hace falta la repentina e incorroborable certeza intuitiva sin mediación de los sentidos.

Los terfocarios suelen ser lugares de gran reseptancia.

lunes 7 de septiembre de 2009

Noticias

En primer lugar, me han publicado una nota sobre Exonario en la versión impresa del diario Crítica.
Aquí la nota.

En segundo lugar, y a raíz de esta nota, me han llamado de algunas radios para hacerme entrevistas: Radio Provincia (No sé si este es el link), de Radio Mitre (Córdoba) y de FM Soldados, "La primera en el Dial".

Asimismo, la periodista Elena Arsuaga de la agencia EFE me hizo una entrevista telefónica que luego aparecerá en algunos medios digitales.

Y esta tarde, a las 18 horas, la periodista Virginia Pascual me hace una entrevista para un canal de cable local.

En cuanto tenga los enlaces para escuchar estas entrevistas, lo informaré.

Y, además, ¡Gané el concurso para profesor!

Muchos saludos y gracias por pasar.

(La foto que aparece arriba es del diario Crítica)

Todavía no tengo el dictamen definitivo, pero por los comentarios preliminares parece que salió todo bien.
Si es así o no, lo podré saber recién mañana.
A menos que el jurado haya sido irónico, la clase para el concurso les pareció buena.
Además, era el único concursante, pero siempre existe la posibilidad de que declaren desierto el cargo, si consideran que no estoy lo suficientemente calificado.
La materia por la cual concursé: Filosofía del Lenguaje.
Es una materia que estoy dando actualmente en la Universidad del Sur, pero este concurso me ratifica como profesor ordinario y no interino (es decir, provisorio) como estaba hasta ahora.
Se trató de un concurso nacional, por lo cual vinieron jurados especialistas de otras universidades a evaluarme.
El tema que tuve que exponer: "La dimensión ontológica del problema hermenéutico en Gadamer", tema del que no soy especialista ni mucho menos.
Veremos qué pasa.

Mañana Exonario retomará su cauce habitual.
Muchas gracias.

lunes 31 de agosto de 2009

Es muy probable que durante esta semana Exonario no se actualice.

Tengo que rendir un concurso para profesor que puede definir el futuro de mi vida económica y laboral, y para ello no quiero compromenterme demasiado con actividades que demandan atención y tiempo extra.

Tengo guardados en mis manuscritos tal vez cien palabras nuevas. Todos los días surge una, dos o tres, de modo que seguirá habiendo Exonario para rato.

Nos vemos la semana que viene.
Muchas gracias.

sábado 29 de agosto de 2009

Manumalugesticular

(Palabra y definición enviadas por Ignacio Pérez Constanzó)

(Del latín manu = mano, malus = mal y gesticulari = gesticular) y de éste, el sustantivo Manumalugesticulación: acción de manumalugesticular.

Gesticular con ambas manos planeando algún mal. El gesto implica movimientos suaves que indican anticipadamente el regocijo ante el deleite de un futuro acto maligno.

La manumalugesticulación suele realizarse lentamente. El mal planificado puede ser pequeño, como pensar en cómo hacer trampa jugando a las cartas con un sobrino, o grande, como planificando el dominio de todo el universo. La manumalugesticulación es un recurso muy utilizado por la industria de los dibujos animados, siendo así una característica típica del malo.

Las dos varibles más comunes son: unir y separar las puntas de los dedos o, el más efectivo —según muchos—, frotarse ambas manos, como al quitarse el jabón después de lavarse las manos, pero con mayor lentitud.

Es usual que quien manumalugesticule, lo haga mirando hacia el infinito o hacia ninguna parte, pues su mente vislumbra ya la fruición de su botín, y es posible que no sea consciente de su manumalugesticulación. También es usual que quien manumalugesticule lo haga con una expresión entre risueña y bobalicona, similar a una vercesi. En el imaginario popular, la manumalugesticulación antecede una risa maléfica, pero en la vida real no es indispensable, ni suele darse.

En la vida real, el traidor no suele anticipar sus actos y, si éste manumalugesticula, tal acción se reduce a un acto privado, y jamás público pues lo delataría. En cambio, suele ser utilizada por sus connotaciones ya conocidas, y así puede ser, por ejemplo, un buen recurso teatral.

jueves 27 de agosto de 2009

Legóptero,a

(Adjetivo. Del griego logos = discurso y -pteros = que observa)

Quien observa puntillosamente el lenguaje oral utilizado.

El legóptero no escucha lo que le dicen sus interlocutores; se detiene en la forma de las expresiones utilizadas y corrige. Su favorita es la concordancia verbal: "No es habría dicho, sino hubiera dicho", pero disfruta mucho cuando descubre un mal uso de la letra s final: "No es entendistes, es entendiste", "Martes, martesssss, con ese final". Se siente satisfecho cuando los demás le dicen que aprenden con él o cuando le piden disculpas por hablar mal y odia a muerte a quienes no aceptan una corrección o a quienes no se equivocan jamás.

Lo curioso es que las expresiones del legóptero no siempre se rigen por esa puntillosidad que sí exige a otros.

miércoles 26 de agosto de 2009

Focarizar

(Verbo. Del latín focarius = hogar. Adjetivo: focarista)

1. Valorar las actividades propias de la vida hogareña por encima de cualquier otra actividad.

El focarista siente un inmenso placer en permanecer todo el día en su casa. No hace planes para pasear, ni para encontrarse con amigos en bares, ni para jugar al fútbol, ni para ir de compras. El tiempo libre lo destina a cualquier actividad que pueda hacerse dentro de la casa, ya se trate de actividades lúdicas, de reparación o de aseo.
Derivada de esta acepción podemos encontrar otra:

2. Llevarse trabajo a casa.

Con esta acepción existen dos tipos de focaristas:
a) El que tiene un trabajo para el cual no se requiere su presencia en un lugar determinado y, por lo tanto, elige su propio hogar como ámbito laboral; o bien
b) El que, a pesar de que trabaja cumpliendo un horario en un lugar, debe llevarse parte de la tarea a su casa.

Los docentes focarizan con la tarea que se llevan para corregir, con las planificaciones y los programas. Un docente sería un ejemplo de focarista en la acepción b). En cambio, un traductor free lance que trabaja con una computadora conectada a internet sería un buen ejemplo de la acepción a).

Los focaristas a) habitualmente aman labofar, cosa que odian los del tipo b).

martes 25 de agosto de 2009

Morfomorfia

(Sustantivo. Del griego morpheos = sueño y morphé = forma)

Actividades que hay que realizar antes de ir a dormir.

Cuando por la noche el sueño nos está venciendo se activan algunas alertas. No se trata, simplemente, de acostarse y punto.
El cansancio y la noche nos obligan a apurar actividades impostergables como sacar la basura, lavar los platos o llevar a pasear al perro. Estas acciones están dentro de las obligaciones previas al descanso. Uno no suele permitirse la relajación entre sábanas si no cumplió con esas actividades que indican la finalización del día.

Además de las obligaciones, existe una gran cantidad de rituales que garantizan (o, al menos, no impiden) un sueño satisfactorio y una moderada tranquilidad durante las horas de dormir.
Los rituales típicos son: bañarse, lavarse los dientes, ponerse un pijamas, cerrar las llaves de gas, controlar que la puerta no quede abierta, tomar un vaso de leche tibia. Además de los rituales estereotípicos, están también los que conforman idionidias de cada persona: pequeñas sugestiones que nos sirven como amuleto para hacerle creer a la mente que ya es la hora de dormir: dejar encendida la luz de la mesa de noche; ponerse tapones en los oídos o antifaces en los ojos, tomar melatonina o té de hierbas, bajar las persianas y dejar la cama bien tersa y mullida.

Exonario es parte de la morfomorfia idionídica de mis noches.

lunes 24 de agosto de 2009

Liminencia

(Sustantivo. Del latín limen = límite e immineo = pender, estar a punto de caer)

Sensación de que hay algo urgente e importante por hacer.

Hay alguien que me está necesitando ahora, pero no sé quién es ni cómo podría ayudarlo.
Hay un trabajo que debo realizar ya mismo, pero no puedo recordar de qué se trata ni por qué es tan urgente. La liminencia es esa certeza ciega y angustiada de sentir que uno no debe estar donde está, ni debe estar haciendo (o no estar haciendo) lo que está (o no está) haciendo.

viernes 21 de agosto de 2009

Tafónimo,a

(Adjetivo. Del griego táfos = escondido y ónoma = nombre)

Nombre del que se reniega y se trata de ocultar.

Es costumbre que en Argentina las personas tengan al menos dos nombres. Sin embargo, suele ser común que las personas no se sientan identificadas con su segundo nombre y tienden a no incluirlo cuando se les pregunta cómo se llaman.
Hay nombres que provocan vergüenza porque son demasiado anticuados, ampulosos o fáciles de provocar una rima procaz.

miércoles 19 de agosto de 2009

Micranasemia

(Sustantivo. Del griego micros = pequeño; ana = contra, sobre y semáino = señalar)

Mínima diferencia de significado entre dos o más términos.

Estrictamente hablando, los sinónimos no existen. En ciertos contextos podemos intercambiar la palabra "caballo" por la de "potro", pero ambos términos no tienen el exacto mismo significado. Sin embargo, la diferencia puede ser tan sutil e imperceptible que, en la práctica, podamos usar ambos términos de manera intercambiable. A esa diferencia que en la práctica puede no afectar la comunicación la denominamos micranasemia.

Muchas de las palabras de un diccionario (y de un exonario) pueden tener definiciones muy semejantes entre sí y en la práctica tal vez no encontremos un contexto en el cual usaríamos una sin intercambiarla por la otra. "Nosocomio" y "hospital" parecen fácilmente intercambiables. Sin embargo, hay diferencias: en "nosocomio" está presente la raíz "nosos" que significa "enfermedad". En "hospital", en cambio, se hace más hincapié en el "hospes", es decir, el huésped.
Aun cuando se trata de perspectivas diferentes, los contextos de uso parecen ser muy similares y las diferencias de significado entre cada concepto es casi inexistente.

Cuando hay micranasemia es común que los términos se usen como sinónimos.
¿Cuánta diferencia semántica debe haber entre dos términos para que dejen de considerarse como sinónimos? ¿Cómo se mide la diferencia semántica?
¿Hay muchos términos en Exonario que sufran de micranasemia?

martes 18 de agosto de 2009

Ecomatía

(Sustantivo. Del griego oikos = casa y manthano = aprender)

Habilidad para encontrar la correcta distribución de las instalaciones y utensilios de un lugar.

La definición es árida, pero unos pocos ejemplos podrán dar a entender a qué nos referimos.

Una cocinera que trabaja siempre en la misma cocina, conoce dónde está cada alacena, qué hay dentro de ellas y cómo debe moverse a través de la cocina para preparar una torta. Si esta cocinera no debe hacer tanteos para encontrar la harina, el azúcar y los huevos, es porque tiene una familiaridad con el lugar y por lo tanto tiene ecomatía. Por el contrario, si le toca cocinar en un sitio nuevo, es posible que se detenga, revise, busque, se pregunte dónde está cada cosa e insuma mucho más tiempo.

Cuando frecuentamos un lugar, al poco tiempo adquirimos ecomatía: más allá de cualquier desorden aparente (idiocosmos) somos capaces de identificar dónde está cada cosa; sin embargo, basta con que nos mudemos o alguien modifique levemente algunos objetos para que perdamos esa preciada habilidad.

En cierto modo, la ecomatía es una habilidad automática. La familiaridad con un lugar produce una especie de "memoria corporal": sabemos qué movimientos hay que hacer para alcanzar la harina, o los huevos, o el azúcar, y podemos hacer esos movimientos con el mínimo esfuerzo y casi sin intervención de la conciencia.

En general, en cualquier circunstancia en la que a partir de una heterogeneidad de objetos se puede seleccionar rápidamente uno o varios de ellos con precisión, tenemos ecomatía. Un disc jockey que encuentra el disco que le piden entre varios miles de discos también tiene ecomatía. Sin embargo, si quitamos la asociación con un recinto y sus instalaciones, el término deja de tener su especificidad y se puede equiparar simplemente con la palabra experiencia.

lunes 17 de agosto de 2009

Termógoro,a

(Adjetivo. Del griego terma = temperatura, calor y agoréuo = hablar, exhibir. Sustantivo: termogoria)

Quien hace gala de su resistencia al frío o al calor.

Existen dos clases de termógoros:
- Los que creen que, gracias a su ascendencia, han heredado genes que les permiten resistir las altas o bajas temperaturas.
- Los que creen que la resistencia al calor y -en especial- al frío es característica de un macho.

En la primera clase encontramos al rutanero: un tatarabuelo supuestamente esquimal o nativo de Siberia le habría transmitido al termógoro los genes para resistir al frío. Por eso, el termógoro anda en camiseta durante las heladas de invierno, despreciando a los termópatas que usan campera y bufanda. A veces este termógoro no apela a su ascendencia sino a su propia experiencia en otros lugares del mundo: quizás vivió dos años en la cálida zona ecuatorial, y cuando llega a Buenos Aires finge que el calor del verano porteño no le afecta.

La segunda clase de termogoria es casi exclusiva de los sujetos masculinos. A pesar de que sienten frío y calor como termópatas, se dicen a sí mismos y a los demás que abrigarse, encender la estufa, bañarse en la pelopincho o prender el ventilador son cosas de maricas. Para probar que no le prestan atención a las temperaturas entran desnudos en una cámara frigorífica, o se ofrecen para hacer el asado al sol en pleno verano.
Consecuentemente, este termógoro piensa que en invierno sólo se enferman quienes usan abrigo, y en verano sólo se deshidratan los que permanecen quietos frente al ventilador.

Conviene aclarar que hay ciertas personas que tienen una especial resistencia a la temperatura; el término "termógoro" hace referencia al hecho de hacer gala de tal resistencia. Algunas veces, esa resistencia puede ser cierta, y otras, como en los ejemplos dados arriba, es espuria.

domingo 16 de agosto de 2009

Policografía

(Palabra y definición enviadas por Julio David Auster)

(sust. f.; de pólice (forma poco usada de indicar el dedo pulgar) y grafía, escritura):

Habilidad de escribir utlizando nada más que el dedo pulgar de una sola mano, surgida a partir del uso de los teléfonos celulares.

La necesidad de abreviar el tiempo de redacción de los mensajes hace que se usen numerosas abreviaturas no siempre claras para el que no esté habituado; existe además el inconveniente de que si se deben repetir letras que se escriben con una misma tecla, muchas veces se termina reemplazando la letra apenas escrita.

viernes 14 de agosto de 2009

Termópata

(Adjetivo. Del griego terma = calor, temperatura y pathos = padecimiento, afección)

Quien tiene una excesiva sensibilidad para el frío o el calor.

El termópata en invierno padece el frío con un gran sufrimiento; ningún abrigo ni actividad física le alcanzan para entrar en calor. Durante el verano necesita estar en sitios con ventilador o aire acondicionado, y frecuentemente se descompone o se desmaya si se queda unos segundos al sol o en lugares muy calurosos.
Una persona puede ser termópata con respecto al frío pero no con respecto al calor, o viceversa. Para el termópata, la hipercontratermia es el estado ideal de un ambiente.

También se llama termópata a quien no puede tocar, comer o beber objetos calientes ni demasiado fríos.

jueves 13 de agosto de 2009

Lucetisolio

(Sustantivo. Del latín locus = lugar; laetitia = alegría y solus = solo)

Sensación de regocijo y misterio que provoca el quedarse solo en un lugar que habitualmente está lleno de gente.

Para quienes trabajan hasta tarde en su oficina, cuando todos ya se han ido, esta sensación es familiar. Los lugares que durante la jornada tienen celosos guardianes (la fotocopiadora, el cuarto de la limpieza, la oficina del jefe, el cajón del escritorio de la secretaria) se convierten en pequeñas cajas de Pandora; revelan su intimidad y nos permiten espiar, manipular, revisar, practicar un anónimo vandalismo o un pequeño hurto sin testigos.
Esta sensación también se tiene cuando se anda en la semipenumbra por los pasillos vacíos del edificio. Hay algo inusual, extraño y poco familiar en esa ausencia absoluta del otro que vigila, que juzga, que cuida. De ahí el regocijo: por unas horas, todo lo que los demás han dejado me pertenece. Pero, a su vez, todo eso está transfigurado; la momentánea soledad y las luces casi ausentes les confieren un aire de calidez y misterio.

También tendremos esta sensación si vamos a nuestra oficina una tarde de domingo para huicar.

El lucetisolio puede sentirse también en un shopping, en una escuela o en cualquier otro recinto que haya sido concebido para contener una muchedumbre y que se encuentre momentáneamente solitario.

martes 11 de agosto de 2009

Occiundo,a

(Adjetivo. Del latín occidere = caer)

Si el oriundo es, según el diccionario la RAE, aquel que tiene su origen en algún lugar, el occiundo es quien tiene su muerte en algún lugar.

A veces deseamos saber no sólo de dónde viene una persona, sino también dónde murió. Podemos preguntar: ¿De dónde es oriundo y occiundo San Martín?